Tributación digital: hacia una nueva fiscalidad

César Augusto Kanashiro Castañeda

A partir del 2022 se ha transformado totalmente el comercio tradicional con la aparición de las ventas Online, que se tiene que adaptar la PYMES para ofrecer a sus clientes los productos que demandan. Ya no se compra únicamente tecnología o aquellos productos que no eran accesibles en nuestra localidad o región, sino que hemos pasado a comprar cualquier cosa, desde ropa sin probarnos incluso como nos queda, pasando por perfumes que no sabemos su fragancia hasta incluso animales y mascotas, los cuales la primera vez que los veamos será cuando el repartidor los traiga a nuestro punto de envío como si de un paquete más se tratase.

Asimismo existe un reto para la administración tributaria que debe legislar, al igual que las herramientas de comercio convencionales han quedado atrás, también con las herramientas fiscales tradicionales están sucediendo lo mismo, debido al fuerte uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIP) tratándose por lo tanto en “una economía basada en la digitalización de la información y la infraestructura de información y comunicaciones asociada a la misma.

Las administradoras tributarias del mundo, todavía no se encuentran preparadas en materia de fiscalización digital, ya que la red llega a todos y cada uno de ellos, con mayor o menor incidencia por supuesto, donde en aquellos países más desarrollados tecnológicamente será algo de primera línea.

El problema al que se enfrentan no es solamente la implementación de tecnología o preparar a los técnicos. Es más complejo puesto que debe los principios que rigen sobre la legislación fiscal vigente, no permiten en su mayoría, gravar las rentas derivadas de actividades empresariales en un territorio concreto a no ser que dicha empresa se encuentre establecida en dicho territorio de manera física, entrando por lo tanto las cuestiones del establecimiento permanente y la posibilidad de creación de un establecimiento permanente digital que desarrollaremos más adelante. Esto ha llevado a que se creen nuevas fórmulas de negocio que huyen del sistema fiscal actual, sin necesidad de realizar complejas estrategias de ingeniería fiscal de cara a evadir impuestos y posibilitando la erosión de bases imponibles como veremos a continuación en el presente trabajo.

Cabe resaltar que dicho problema se focaliza en las grandes empresas, y no tanto en la pequeña o mediana empresa. Estamos hablando por supuesto del denominado grupo GAFA  (Google, Apple, Facebook y Amazon), en el que se incluyen las mayores empresas de tecnología que dominan el mercado digital. Esto es debido básicamente a la globalización a la que hacíamos antes referencia, y a la facilidad que existe en el mundo actual de tras un gran capital poder llegar a cualquier rincón del planeta que cuente con conexión a Internet y comerciar en el mismo.

Dichas empresas han quebrado el antiguo modelo tributario de los estados, el cual se ve incapaz de enfrentarse a la creciente nueva economía digital liderada por los mismos. Las resistencias de las nuevas empresas multinacionales (EMN) del ámbito de las TIC “vieron una oportunidad de expandir sus negocios sin tributar efectivamente por toda la esfera mundial, la falta de consenso internacional, el escaso desarrollo de un Derecho Internacional Tributario unificado y también, los errores cometidos a la hora de entender el potencial expansivo, de crecimiento económico y transformación, que suponía el comercio electrónico, la nueva realidad económica y social que se estaba configurando; todos estos factores impidieron avanzar en la configuración de alguna respuesta, consensuada internacionalmente hablando, al respecto.

El proceso de fiscalización digital debe adaptarse a las nuevas realidades a la legislación actual, es decir, la economía digital a las administraciones tributarias. Sin embargo, se podría establecer que en el caso concreto del impuesto a la renta, esto se debe a una labor recaudatoria de las administraciones, siendo esta un medio de financiación de las mismas muy alto. Lo que se busca por lo tanto, es hacer pagar los impuestos en el lugar donde generan el beneficio y de esta forma la erosión fiscal llevada a cabo por estas empresas, las cuales, buscarán siempre poder abonar la menor cantidad de impuestos posible radicándose en países con tipos impositivos más bajos.

Por último, la administración tributaria tiene que enfrentar el problema de la falta de identificación de los vendedores y compradores, así como los productos que se transfieren, todo esto sumado a que pueden hallarse en jurisdicciones distintas, lo que la dificulta ostensiblemente. Eso se ve agravado debido a la intangibilidad de los servicios prestados, como ya hemos comentado, el intercambio se produce por medio de datos e información, desapareciendo en este caso la parte física del proceso, entorpeciendo por lo tanto la labor tributaria.