Total descontrol

Nuestra ciudad de Huánuco, la apacible ciudad primaveral, sigue sumergida en el desorden y el caos. Las calles de la ciudad, probablemente todas, desde primeras horas están llenas de vehículos. No sólo de los vecinos, sino también, en su mayoría de colectiveros que toman por asalto cuadras y cuadras como cochera. Así también, de mecánicas y talleres de todo tipo.

Las estrechas arterias viales se saturan rápidamente, haciendo imposible el tránsito vehicular.

Se calculaba, antes de la pandemia, que había más de 30 mil trimóviles en la ciudad y todos ellos han retornado a la normalidad.

Con respecto a vehículos combi, se calcula que existen alrededor de mil, que circulan desde La Esperanza y hasta Vichaycoto y viceversa. Y como es habitual ver, estos combis tienden a abarrotarse en las esquinas, especialmente de los alrededores del mercado Modelo, como en los jirones Leoncio Prado, Independencia, Huallayco y las transversales. Conchudamente se cuadran, inclusive delante de los inspectores de tránsito, y esperan que sus vehículos se llenen.

Realmente, los conductores de vehículos públicos y algunos privados, no les hacen caso a los inspectores. Estos funcionarios son muchas veces insultados y hasta golpeados por hacer su trabajo.

Estos vehículos combi se quedan en las esquinas por cinco o 10 minutos, muy sueltos de huesos. Los pasajeros tienen que aguantar sus caprichos, de lo contrario se ganan una mentada de madre del cobrador.

Entonces, estamos hablando de un problema vehicular y social muy grande que sólo se está agravando año tras año. Miremos lo que sucede en Lima, donde el descontrol y hasta la delincuencia de los choferes de estos vehículos es abismal. No esperemos a llegar a eso para que las autoridades tomen cartas en el asunto.

Si bien es cierto que se necesita mayor cantidad de efectivos policiales para que pongan orden a esta crisis, eso no solucionará el problema. La comuna provincial tiene que, seriamente, analizar el problema y buscar soluciones. Ya la pólvora está inventada, no van a crear ningún producto mágico, por el contrario, hay que aprender y replicar soluciones exitosas de otras regiones.

Actualmente existe tecnología que ayuda a evaluar y entender estadísticamente lo grave de la situación, y una vez medido el problema, se pueden presentar soluciones reales y palpables. No se puede seguir con improvisaciones.