Huánuco es el departamento que por más tiempo celebra el nacimiento del Niño Jesús, fiesta que se inicia el 24 de diciembre en la Nochebuena, en que los coloridos danzarines de las Cofradías de Negritos llenan la festividad de música, arte, tradición y devoción. La fiesta termina el 20 de enero con el inicio de los carnavales.
Casi en todos los pueblos huanuqueños de las zonas quechua y sierra, en las capitales de los distritos y provincias, encontramos que familias y amigos se reúnen espontáneamente en las llamadas cuadrillas, con el solo objetivo de adorar al Niño Jesús que nació en Belén. Tradición que desde tiempos inmemoriales nace en los hogares huanuqueños con los casi desparecidos “Pastorcitos”, niños vestidos de campesinos que adoraban al Niño recién nacido. Para ello los mayordomos, invitaban con anticipación llevando chochos, buñuelos y guarapo, con lo cual comprometían a los padres para que sus engreídos adoren en las iglesias y capillas al Dios hecho niño.
La danza de Los Negritos es considerada patrimonio de nuestra cultura, que en estos días se ve en los pueblitos aledaños a la ciudad, como La Esperanza, el Valle, Vichaycoto, Quicacán, El Rosavero, Conchamarca, Ambo, Chaglla, Acomayo, Churubamba y otros pueblos donde esta tradición se ha arraigado.
Posiblemente las cofradías más antiguas sean las de la familia Fernández, conocida como los Negritos de Chacón, y de la familia Guerra; luego la de Huallayco, de las parroquias y otras familias que han sabido formar por solo amistad unas cuadrillas que, con mucho respeto y cariño, recorren las calles y la Plaza Mayor, visitan las diferentes instituciones públicas y privadas, bailando la alegre Cacchua que no es otra cosa que el huayno huanuqueño.
Posiblemente, estos amigos danzarines al recorrer la calles se detendrán unos momentos en casa de algún ciudadano notable. Seamos tolerantes y esperemos, que luego vendrá la normalidad en el pesado tráfico de esta soleada ciudad.



