Territorio africano ante su gran oportunidad con Trump

La búsqueda de reconocimiento internacional por parte de Somalilandia ha alcanzado un punto de inflexión, impulsada por años de diplomacia con facciones republicanas en el Congreso estadounidense y centros de pensamiento conservadores. Funcionarios somalilandeses creen que el expresidente Trump podría concederles su mayor aspiración: el reconocimiento como estado independiente. Este esfuerzo se produce en un contexto geopolítico complejo, marcado por la inestabilidad regional y la creciente competencia entre Estados Unidos y China en el continente africano.

Según la investigación publicada por The New York Times, esta esperanza se centra en un posible acuerdo que involucraría la cesión de importantes infraestructuras marítimas a Estados Unidos a cambio del apoyo a su independencia.

Ubicada en el Cuerno de África, la ciudad de Berbera alberga instalaciones estratégicas clave: una pista de aterrizaje construida durante la Guerra Fría y un puerto de vital importancia en el Golfo de Adén. El puerto, en particular, se ha convertido en un punto neurálgico para el comercio mundial, pero también una zona de riesgo debido a los ataques perpetrados por los rebeldes hutíes de Yemen, situación que ha elevado la preocupación por la seguridad marítima en la región. Somalilandia, con una población estimada de cinco millones de habitantes, se ha mantenido autónoma de Somalia desde 1991, estableciendo sus propias instituciones gubernamentales, su propia moneda y un sistema de pasaportes independientes.

El control sobre sus asuntos exteriores y militares, unido a la celebración de elecciones consideradas transparentes y democráticas, han sido argumentos clave en su búsqueda de legitimidad internacional. La propuesta de arrendar el puerto y el aeródromo a Estados Unidos se presenta como una oportunidad para fortalecer lazos y obtener el anhelado reconocimiento. Este pacto, según las autoridades de Somalilandia, podría catalizar la inversión extranjera y consolidar alianzas diplomáticas y de seguridad cruciales para su desarrollo.

Sin embargo, esta iniciativa no está exenta de controversia. Analistas advierten que el reconocimiento de Somalilandia podría generar inestabilidad en la región, fortaleciendo a grupos extremistas como Al Shabab. Además, podría tensar las relaciones con aliados clave de Estados Unidos, como Egipto, Turquía y la Unión Africana, quienes temen que este movimiento siente un precedente peligroso para movimientos secesionistas en otros países africanos, amenazando la integridad territorial de estados ya existentes.

La situación actual presenta un escenario propicio para esta negociación. La administración estadounidense ha considerado el cierre de su embajada en Mogadiscio, la capital de Somalia, debido a la persistente amenaza a la seguridad. Paralelamente, la intensificación de la guerra comercial con China impulsa la búsqueda de nuevas bases estratégicas en África para contrarrestar la creciente influencia económica y política del gigante asiático en el continente. La posición geoestratégica de Somalilandia la convierte en un potencial aliado valioso en este contexto de competencia global, siempre y cuando se superen las reticencias y se mitiguen los riesgos asociados a su reconocimiento.