Han pasado 20 años desde que la Unión Astronómica Internacional (UAI) retiró a Plutón la categoría de planeta y lo reclasificó como planeta enano. La decisión, adoptada en 2006, sigue generando controversia: hay quienes consideran un error la degradación e incluso se han promovido peticiones en change.org para devolverle su antiguo estatus. Sin embargo, según un artículo reciente publicado en el sitio especializado Space por el periodista científico Robert Lea, la medida fue una buena noticia para el Sistema Solar.
Lea sostiene que el cambio de categoría ayudó a poner en el mapa a otros cuerpos del Sistema Solar que hasta entonces recibían poca atención: Ceres, Haumea, Makemake y Eris. Algunos de estos objetos habían sido descubiertos hacía cientos de años, pero permanecían en un segundo plano. Con la nueva clasificación, también se impulsó su estudio con mayor dedicación.
El origen de la reclasificación se remonta al hallazgo de una serie de objetos en el cinturón de Kuiper, más allá de Neptuno, conocidos como transneptunianos, que no encajaban en la categoría de planeta. También se detectó un objeto en el cinturón de asteroides que no podía considerarse como tal. Los científicos uruguayos Julio Ángel Fernández y Gonzalo Tancredi advirtieron que esos cuerpos eran muy similares a Plutón. Ante esa situación, la UAI enfrentó dos alternativas: sumarlos como planetas o crear una nueva definición y agrupar a Plutón con ellos. Se optó por lo segundo.
Los requisitos que definen a un planeta
De acuerdo con la definición vigente, un planeta del Sistema Solar debe cumplir tres condiciones: orbitar alrededor del Sol, tener masa suficiente para asumir un equilibrio hidrostático —es decir, ser redondo o casi redondo— y haber despejado el vecindario de su órbita de otros objetos tras su formación. Esto implica que, por acción de su gravedad, el cuerpo haya absorbido, expulsado o capturado cualquier objeto que cruzara su órbita, de modo que solo quede él.
Con esos criterios, Plutón no califica como planeta, ya que hay objetos que cruzan su órbita. Lo mismo ocurre con Ceres, Haumea, Makemake y Eris, que tampoco cumplen el tercer requisito y fueron catalogados como planetas enanos. Según el artículo de Lea, se cree que podría haber al menos 100 planetas enanos en el Sistema Solar, lo que haría inviable catalogarlos a todos como planetas.
Las grietas de la definición de la UAI
La definición adoptada en 2006 no estuvo exenta de cuestionamientos técnicos. Según el blog especializado Naukas, el requisito de 'limpiar la vecindad de la órbita' fue introducido de forma específica para excluir a Plutón como planeta. El texto señala que Marte, Urano, Neptuno y, especialmente, Júpiter poseen numerosos asteroides troyanos que comparten su órbita, aunque se considera que la condición no se aplica en esos casos porque la diferencia de masas y composición es abismal.
El mismo análisis apunta que no existe un límite claro para determinar cuándo un cuerpo ha 'limpiado' su órbita ni cuándo alcanza el equilibrio hidrostático. Asteroides como Palas o Vesta son casi esféricos, pero no se consideran planetas enanos. Además, la condición de esfericidad varía según la composición del objeto: dos cuerpos de la misma masa, uno rocoso y otro con gran cantidad de volátiles, no alcanzan el equilibrio hidrostático en las mismas condiciones.
La resistencia de Alan Stern y el malestar en Estados Unidos
El debate, sin embargo, no está cerrado. Desde la decisión de 2006, el investigador principal de la misión New Horizons, Alan Stern, ha rechazado la definición de la UAI y sostiene que Plutón es un planeta, según recoge el blog Naukas. Stern y otros investigadores han propuesto abolir esa decisión e introducir una definición geofísica, basada en las propiedades de cada cuerpo y no en sus características orbitales.
La controversia también alcanzó a Estados Unidos, donde la medida sentó mal porque Plutón fue el único planeta descubierto por un astrónomo estadounidense, Clyde Tombaugh, en 1930. Para el equipo de New Horizons, la reclasificación significó que la sonda, lanzada en 2005 hacia el que se consideraba el planeta más lejano, llegaría a un simple planeta enano. Peor aún: no sería la primera nave en visitar un planeta enano, honor que ya había obtenido la sonda Dawn al llegar a Ceres.
En 2015, la New Horizons mostró que Plutón es un mundo de gran complejidad, lo que dio nuevo impulso a quienes cuestionan la decisión de la UAI. El material de Naukas recuerda que el descubrimiento de Eris fue el suceso que precipitó los acontecimientos: solo había dos alternativas, declarar planeta a Eris —abriendo la puerta a un Sistema Solar con decenas o centenares de planetas— o degradar a Plutón a una categoría inferior.
El interés científico por Plutón se mantiene
Aunque Plutón ya no sea considerado un planeta, la ciencia no ha dejado de estudiarlo. Un ejemplo citado por Lea es la misión New Horizons. Además, la catalogación de los planetas enanos permitió investigarlos con mayor profundidad. Estos objetos, al estar muy lejos de la influencia del Sol, permanecen casi intactos y funcionan como una cápsula del tiempo que remite a los albores del Sistema Solar, lo que puede ayudar a entender de dónde venimos.
Más allá de Plutón: el cinturón de Kuiper y la nube de Oort
El Sistema Solar sigue siendo objeto de exploración. El cinturón de Kuiper, región ubicada más allá de Neptuno, alberga cuerpos helados como Eris, Haumea, Makemake, Sedna y Arrokoth, de acuerdo con el medio OkDiario. En esa zona, donde las temperaturas apenas superan el cero absoluto, incluso hielos volátiles como el monóxido de carbono se congelan en la superficie.
Según la misma fuente, Sedna tiene aproximadamente tres cuartas partes del tamaño de Plutón, mientras que Haumea presenta una forma peculiar, comparable a un balón de fútbol americano aplastado. Más lejos aún se encuentra la nube de Oort, una vasta región de cometas y cuerpos helados que se extiende hasta una distancia de un año luz del Sol y que se cree es el origen de muchos de los cometas que visitan el Sistema Solar.
El material también señala que la existencia o no de un noveno planeta continúa siendo un misterio que intriga a la comunidad científica. La definición de planeta, por ahora, sigue siendo la adoptada por la UAI en 2006.










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