Electronic Arts cerró BioWare, el estudio canadiense que durante tres décadas definió el rol occidental con sagas como 'Baldur's Gate', 'Star Wars: Caballeros de la Última República', 'Dragon Age' y 'Mass Effect'. El cierre de la sede de Edmonton forma parte de una reestructuración de la empresa matriz que, según Bloomberg, incluye unos 400 despidos, alrededor del 3% de la plantilla de EA, una cifra que la compañía no ha confirmado.
La decisión se anunció la tarde del miércoles 21 de octubre mediante una carta a la plantilla firmada por Cam Weber, presidente y director de estudios de EA, y David Tinson, presidente y director de operaciones. Ambos reconocieron que se trata de un estudio legendario y que la medida no se tomó a la ligera, pero señalaron que solo quedaba un grupo pequeño de personas, se habla de unos 50 desarrolladores, trabajando en las fases iniciales de un nuevo 'Mass Effect', y que EA decidió no continuar.
Una reestructuración con tres prioridades
La compañía enmarcó la medida en un plan para concentrar equipos y presupuestos en tres frentes: reforzar sus franquicias principales, llegar a más mercados y plataformas, y crear nuevas formas de relación con los aficionados al deporte. Se trata de un movimiento similar al 'Reset' de Xbox.
En ese esquema, las sagas de juegos como servicio ocupan el centro. EA calificó 'Battlefield 6' como un "gran éxito", aunque eso no libró de despidos al estudio en marzo de este año, y DICE, la desarrolladora de la saga, seguirá por ese camino. El estudio sueco también es responsable de la tecnología de la compañía, el motor Frostbite sobre el que se construyen títulos como 'Battlefield', 'Battlefront' o los 'FC'.
EA Sports FC aparece como el gran pilar de la compañía y, dentro del nuevo plan, EA se muestra comprometida con los juegos de deporte. Ese rumbo cuadra con sus nuevos dueños, que no ven fricción ideológica en los títulos deportivos. Se dice que preparan un juego de mundo abierto de fútbol americano, como el EA Sports FC 27, y el regreso de los 'Fight Night' de boxeo.
Quedan además proyectos en el aire: las licencias de 'Star Wars' e 'Iron Man' acordadas con Disney, que desarrollan Respawn y Motive respectivamente, y 'Apex Legends', con el que EA se comprometió para los próximos años.
De 'Dragon Age Inquisition' a la fase temprana de 'Mass Effect'
El cierre no fue inesperado. BioWare fue referente durante dos décadas, pero su último gran éxito llegó en 2014 con 'Dragon Age Inquisition', que superó los 12 millones de copias vendidas y fue elegido mejor juego del año. Desde entonces el balance fue gris: un 'Mass Effect Andromeda' que salió muy roto y del que nunca se publicaron cifras de venta, un 'Anthem' que supuso un golpe fuerte en ventas y un 'Dragon Age The Veilguard' con buena acogida en crítica pero jugado un 50% menos de usuarios de lo previsto.
Entre bambalinas pesaron los problemas con el motor Frostbite, pensado para shooters y no para los juegos que desarrolla BioWare, lo que hizo perder numerosos recursos, además de situaciones caóticas en la dirección de los juegos y del propio estudio. El nuevo 'Mass Effect' se anunció en 2020 y seis años después solo se sabía que estaba en fase temprana de producción.
La compra y la deuda que empuja los recortes
En septiembre de 2025, EA anunció que sería adquirida por un consorcio formado por el fondo soberano saudí PIF, la gestora Silver Lake y Affinity Partners, una firma de inversión del yerno de Donald Trump. El monto fue de 55.000 millones de dólares y la operación se cerró el 4 de agosto de este 2026, cuando EA salió de bolsa.
La compra se financió con unos 36.000 millones de dólares de capital de los inversores y 20.000 millones de deuda comprometida por JPMorgan, de los cuales se preveía desembolsar 18.000 millones a corto plazo. Eso dejó a EA con una deuda de 20.000 millones. Como expone Quartz, en este tipo de operaciones la deuda pasa al balance de la empresa adquirida, de modo que Electronic Arts debe devolver una enorme cantidad de dinero que no sale de vender juegos, y por eso suelta lastre en estudios y empleados.
Con el cierre de BioWare no solo se pierde un estudio mítico y sus trabajadores van a la calle en uno de los peores momentos de la industria, sino que queda abierta la pregunta sobre el futuro de sus propiedades intelectuales. Es complicado que la actual Electronic Arts siga explotando sagas que, en otras manos, podrían dar alegrías, y a ello se suma la serie de Amazon, que debería seguir adelante.
El estudio se comprometió históricamente con la inclusión y los contenidos LGBTQ+, algo que no cuadra con los ideales de los nuevos dueños. En Arabia Saudí, las relaciones entre personas del mismo sexo son ilegales, como el feminismo o el ateísmo, y cuando se anunció la compra algunos empleados de EA expresaron que no se sentían cómodos.
Queda por ver qué ocurre con Maxis, que desarrolla un nuevo juego de 'Los Sims', una saga inclusiva desde sus inicios y con uno de los públicos más diversos.







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