Un joven arequipeño de 22 años, José Carlos Manchego Rodríguez, desarrolló un dispositivo que convierte un celular en un microscopio inteligente capaz de detectar anemia, malaria y mal de Chagas, a bajo costo y sin necesidad de conexión a internet. El proyecto, llamado Hem.IA, busca atender una de las dificultades que enfrentan los centros de salud en zonas alejadas: el tiempo y el costo que demanda trasladar muestras de sangre hacia laboratorios urbanos.
En comunidades al interior del país, alejadas de las urbanizaciones, las muestras de sangre que se trasladan a laboratorios suelen durar días o semanas, lo que amplía las brechas de salud. Según Manchego, una muestra puede recorrer en promedio más de 170 kilómetros antes de ser analizada. Su propuesta busca realizar una primera evaluación directamente desde el celular para agilizar los procesos de salud en comunidades rurales.
Cómo funciona el dispositivo
El sistema combina un dispositivo óptico que se coloca en el smartphone con una plataforma de machine learning, un entorno integrado que permite recopilar datos, entrenar, evaluar y desplegar modelos de inteligencia artificial. La IA analiza las imágenes obtenidas de las muestras y reconoce patrones asociados con la anemia, brindando información que sirve como respaldo al diagnóstico del personal médico.
En diálogo con Andina, Manchego señaló que las evaluaciones realizadas hasta el momento alcanzan una precisión cercana al 92 % con las 300 muestras que vienen probando en Arequipa. El dispositivo cuenta con muestras de personas con anemia y sin esta enfermedad, lo que permite al sistema identificar patrones y ofrecer un respaldo al diagnóstico médico.
"Son menos de cuatro a cinco minutos que el médico puede utilizar para diagnosticar en su propio celular", señaló.
La propuesta está diseñada para funcionar sin depender de una conexión permanente a internet, una característica que busca facilitar su utilización en comunidades con conectividad limitada.
Validaciones y reconocimientos
El equipo, conformado por un médico investigador, un ingeniero de sistemas y el director de proyectos, realizó pilotos y validaciones clínicas en el anexo de Yumina, un pueblo ubicado en el distrito de Sabandía, en Arequipa. También participaron docentes, estudiantes, miembros de la comunidad universitaria, médicos serumistas, médicos internistas y estudiantes de la carrera de medicina.
El equipo también ha realizado pruebas relacionadas con los costos de atención y traslado. Según el estudiante de Derecho, el uso de esta herramienta podría reducir alrededor del 45 % de los gastos asociados al traslado de muestras desde zonas rurales hacia centros urbanos.
"Nosotros tratamos de reducir esa brecha de tiempos, brindándole una herramienta tecnológica al médico, al alcance de su bolsillo", explicó el joven arequipeño.
El proyecto tiene apenas un año de desarrollo, pero ya ha conseguido reconocimiento internacional. El equipo logró ubicarse entre los mejores proyectos de una competencia vinculada a la escuela profesional de salud pública Harvard T. H. Chan School of Public Health, en Boston, Massachusetts, luego de superar una primera etapa realizada en Santiago de Chile.
La convocatoria representó un desafío adicional, debido a que inicialmente no existía una opción de postulación directa para Perú. Por ello, viajaron a Chile para competir con más de 20 equipos conformados por estudiantes, profesionales y especialistas de universidades chilenas. Tras obtener uno de los cupos para la etapa internacional, el equipo viajó a Boston en junio pasado y consiguió ubicarse entre los 30 mejores proyectos.
Además, el proyecto fue reconocido el pasado 23 de septiembre en el XVI programa Protagonistas del cambio UPC por los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
"Ha ayudado a confirmar y validar la proyección y el impacto que puede tener Hem.IA en el futuro, y no solo para nuestra región, sino para todo el país", sostuvo.
Próximos pasos
Manchego espera que, una vez superadas las etapas de validación, la tecnología pueda convertirse en una herramienta utilizada por médicos que trabajan en zonas alejadas. Para ello, el equipo busca obtener la certificación de la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (Digemid) y, posteriormente, validaciones internacionales como la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA).









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