El amor a su padre la llevó a Karen Meléndez, enfermera técnica del Hospital II EsSalud, a querer ceder su primera dosis de vacuna contra el COVID-19 a favor de su progenitor. Ella comentó que su deseo era proteger a su papá del mortal coronavirus para que siga viviendo. “Quiero que siga a mi lado, por eso quiero protegerlo”, contó entre lágrimas.
Meléndez, quien labora en el área de trauma shock del hospital de los asegurados, dijo estar triste porque aún las vacunas no llegan para todos. “Vi morir a muchos padres de nuestros compañeros de trabajo, de médicos y enfermeros. Eso es lo más triste”, narró.
Añadió, que el desarrollo de su labor observó mucha impotencia del personal de salud, porque no podían hacer nada ante la enfermedad. “Es algo inexplicable que solo se puede experimentar cuando estás allí”, contó Karen mientras hacía su cola para recibir su primera dosis.
La profesional de la salud recomendó a la población usar mascarillas, lavarse las manos y respetar el distanciamiento social para evitar contagiarse del virus. Estas medidas reducen los niveles de transmisión del virus y de contaminarse del COVID-19.
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