A pocas horas del inicio del Mundial 2026, el papa León XIV compartió una reflexión sobre el valor del fútbol y su capacidad para unir a las personas más allá de las diferencias. El mensaje fue pronunciado durante un encuentro con Renzo, un niño peruano de seis años, en la Iglesia de San Agustín, ubicada en el barrio de El Raval, en Barcelona.
En medio de una conversación cercana y espontánea, el menor realizó varias preguntas al Pontífice, quien respondió con sencillez sobre temas personales, sociales y también deportivos. Al referirse al fútbol, León XIV sostuvo que este deporte deja una enseñanza que trasciende las canchas: “El fútbol nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos”.
El Papa también reveló detalles de su vínculo con el deporte. Contó que actualmente suele jugar tenis y recordó que, durante su juventud, practicó fútbol americano, al que calificó como “un poco más violento”. Asimismo, evocó su paso por el Perú, donde jugaba fútbol con seminaristas durante su permanencia en Trujillo. “De defensa, si lo quieren saber, no era un gran goleador”, comentó con humor.
León XIV también mencionó que su primera experiencia como aficionado a una Copa del Mundo fue durante España 1982, torneo que marcó su memoria futbolera.
Su reflexión llega en la antesala del Mundial 2026, competencia que reunirá a millones de hinchas de distintos países. En ese contexto, el Pontífice resaltó que el deporte puede ser una escuela de fraternidad, respeto y convivencia, especialmente en tiempos donde el mundo necesita más espacios de encuentro que de división.









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