Miles de mujeres sufren en silencio: el 70% de ellas no recibe un diagnóstico temprano, enfrentando hasta 9 años de dolor extremo y negligencia médica que les arrebata calidad de vida y oportunidades laborales.
Historias desgarradoras de seis mujeres británicas exponen la cruda realidad de la endometriosis, una enfermedad que afecta a 1 de cada 10 mujeres globalmente, prolongando su sufrimiento por un promedio de 9 años y 4 meses antes de un diagnóstico correcto, y con graves consecuencias para la vida personal y profesional.
Según la investigación publicada por BBC News - Health, estas experiencias personales, llenas de dolor crónico y frustración médica, revelan una falla sistémica en la atención de las condiciones ginecológicas. Se estima que más de 190 millones de mujeres en el mundo viven con endometriosis, padeciendo síntomas que van mucho más allá de un simple "dolor menstrual".
Una Lucha de Más de 5 Años: El Calvario de Gill Capewell
“Odio decirlo, pero si esta condición les estuviera pasando a los hombres, las cosas serían muy diferentes”, afirma Gill Capewell, una de las muchas voces que alzaron su reclamo tras la entrevista a la activista Sanju Pal en enero de 2026. Gill, residente del sureste de Londres, ha padecido fibromas y endometriosis durante más de cinco años, una odisea médica que la llevó de un especialista a otro en el sistema de salud del Reino Unido. Su dolor debilitante y un sangrado tan intenso que le causó anemia severa la dejaron, en ocasiones, incapaz de salir de su casa. “Estaba arruinando mi vida y, sin embargo, no se consideraba potencialmente mortal”, recuerda. A pesar de su deseo de ser madre, Gill, hoy de 40 años, se sometió a una histerectomía total, una decisión devastadora en muchos sentidos, pero también un alivio masivo tras una década de sufrimiento insoportable.
¿Negación del Dolor Femenino: Una Constante en la Medicina Actual?
Freya Bowen es otra de las voces. Desde los 14 años, ha vivido con un dolor menstrual intenso. Durante sus exámenes de secundaria, realizó al menos 12 visitas hospitalarias, pero le dijeron que los quistes encontrados en los ultrasonidos desaparecerían solos. Justo antes de cumplir 18 años, fue hospitalizada por tres días con una infección grave, experimentando lo que describe como “un dolor tan severo que pensé que iba a morir”. Lo más impactante fue que, a pesar de su agonía, le negaron repetidamente el alivio del dolor. Un escáner reveló endometriosis apendicular, una condición que probablemente sufría desde hacía años. Le informaron que su apéndice podría haber estallado si no hubiera recibido atención. A sus 22 años, Freya ha esperado más de cuatro años en una lista para un hospital especializado en mujeres, con su derivación perdida y extraviada múltiples veces. “Esto es misoginia sistémica manifestándose en los entornos médicos, profesionales y educativos de nuestro país”, denuncia con una profunda frustración.
Endometriosis: Más Allá del Dolor, un Impacto Laboral Oculto
La endometriosis no es “solo períodos malos”; es una enfermedad grave y que altera la vida, afectando cada parte de la existencia de una mujer, desde su salud hasta su carrera y fertilidad, según Fahmida, de 35 años y originaria de Newham. Ella sufrió los síntomas desde los 14, pero no fue diagnosticada formalmente hasta 2017, tras 21 años de incertidumbre. En sus peores momentos, estuvo “postrada en cama durante meses seguidos” y sintió como si alguien intentara “arrancarle los órganos con alambre de púas”. En 2019, una resonancia magnética reveló endometriosis infiltrante profunda de Etapa 4, la forma más severa. Tras una cirugía reciente en 2025, Fahmida relata que, además del desafío médico, su experiencia en el lugar de trabajo ha sido aún más difícil, siendo tratada “como una carga” en lugar de recibir el apoyo necesario. Propone una capacitación obligatoria para gerentes, enfatizando que “ninguna mujer debería tener que luchar contra esta enfermedad mientras lucha por ser creída en el trabajo”.
¿Cuánto Más Se Necesita Para Que Las Mujeres Sean Creídas y Atendidas?
Fern Dixon, otra afectada, casi muere de peritonitis y sepsis a principios de 2025. Explica que el dolor que sintió no era “ni de lejos tan malo como un período regular” para ella, lo que la llevó a no buscar ayuda médica hasta que estuvo delirando con fiebre. “He buscado ayuda para mis períodos dolorosos durante 25 años. Nunca me creyeron, me dijeron que era demasiado sensible o que simplemente tenía mala suerte”. Esperó cuatro meses antes de que le extirparan el apéndice, donde se encontró endometriosis. Una ecografía transvaginal posterior en 2026 no le ofreció más tratamiento, a pesar de que la condición casi le costó la vida. Por su parte, Kayleigh Glendon, madre soltera de Kent, pasó 14 años tratando de entender qué le ocurría antes de ser diagnosticada con endometriosis Etapa 4 en 2022. En su cirugía de 2023, descubrieron endometriosis en su vejiga, intestino y uretra. En 2025, a los 38 años, tuvo una histerectomía. Increíblemente, un día antes de su cirugía, fue despedida de su trabajo, a pesar de ser una “miembro trabajadora, concienzuda y valiosa del equipo”, un golpe devastador para su salud mental ya precaria.
El Costo Oculto: Reconocimiento de la Discapacidad y Acceso a la Salud Privada
Rochelle, de 27 años y originaria de Hertfordshire, ha sufrido períodos dolorosos desde los 13. A los 14, le recetaron la píldora, que ayudó con el sangrado excesivo, pero a los 20, el dolor era insoportable cada mes. Un dispositivo intrauterino Mirena funcionó durante dos años, pero el dolor regresó peor que nunca. Afortunadamente, Rochelle cuenta con atención médica privada a través de su trabajo y un gerente comprensivo, lo que le permitió acceder a una resonancia magnética en julio de 2025 que confirmó endometriosis severa Etapa 4. Ya se sometió a cirugía, pero enfatiza que “aparte del dolor físico, el lado mental es igual de atormentador. Nunca me he sentido tan deprimida mentalmente debido al dolor y sufrimiento constantes”. Este acceso a salud privada resalta una brecha socioeconómica crucial en el tratamiento de la endometriosis, donde miles de mujeres sin recursos similares enfrentan años de listas de espera y diagnósticos tardíos. Se estima que el costo económico global de la endometriosis es de más de 30 mil millones de dólares anuales, principalmente por pérdida de productividad.
Décadas de Invisibilidad: La Lenta Marcha Hacia un Futuro Mejor
Para Sanju Pal, la mujer cuya historia inspiró a otras a presentarse, el inicio de 2026 ha sido un torbellino de actividad. Ha aparecido en televisión y radio nacionales y regionales, y ha asistido a varios eventos en el Parlamento durante el Mes de Concientización sobre la Endometriosis. Su misión es que la endometriosis sea reconocida oficialmente como una discapacidad en el Reino Unido. Aunque la ley de igualdad de 2010 define una discapacidad como un impedimento físico o mental con un efecto negativo sustancial y a largo plazo, la endometriosis no es automáticamente reconocida como tal. “Actualmente no hay una sola condición ginecológica listada como un impedimento recurrente o fluctuante en la guía sobre la definición de discapacidad”, explica Sanju.
¿Hará Huánuco, y el Perú, eco de esta lucha por la dignidad y la salud femenina?
Sanju Pal, con una determinación inquebrantable, lidera una campaña para que no solo la endometriosis, sino todas las condiciones ginecológicas fluctuantes y recurrentes, sean parte de la definición de discapacidad. Su objetivo es garantizar que las mujeres en todo el mundo, incluyendo nuestras hermanas en Huánuco y el Perú, obtengan sus derechos laborales justos y acceso a una atención médica digna, reduciendo el promedio actual de 9 años y 4 meses para un diagnóstico. Este llamado a la acción es vital, ya que la falta de reconocimiento y el estigma social perpetúan un ciclo de sufrimiento para más de 1.5 millones de mujeres solo en el Reino Unido, y millones más en América Latina. La pregunta es: ¿cuántas historias más de dolor y desesperanza se necesitan para que se implementen los cambios necesarios y se priorice la salud ginecológica de todas las mujeres?
Crédito de imagen: Fuente externa










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