En el marco del Día Mundial de la Alimentación, el Instituto de Nutrición y Seguridad Alimentaria (INSA) puso el foco en la anemia, una condición ligada a la alimentación que golpea con mayor fuerza en la gestación y los primeros años de vida. Durante el embarazo, el 32.6% de las gestantes presentó esta condición, según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) 2025 del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).
En la primera infancia, la anemia afectó al 43.4% de los niños de 6 a 35 meses. En adolescentes de 12 a 17 años llegó a más del 20%, de acuerdo con el estudio aplicado en 2025 por el Instituto Nacional de Salud, mediante el Sistema de Información del Estado Nutricional (SIEN-HIS).
Las huellas de la anemia en la primera infancia
La doctora Youmi Paz Olivas advirtió que la anemia en los primeros años deja consecuencias que no siempre se recuperan. "La anemia en los primeros años de vida deja huellas que no siempre se recuperan: afecta el desarrollo del cerebro, la capacidad de aprendizaje y, más adelante, la productividad de las personas. Por eso, proteger a la gestante y al niño menor de tres años es la inversión más importante que podemos hacer. Pero no debemos perder de vista que es una condición que puede aparecer en cualquier etapa de la vida", señaló.
La especialista también alertó sobre un error frecuente: "No toda anemia se explica por la falta de hierro. También puede responder a deficiencias de vitamina B12 o folato, a pérdidas de sangre o a enfermedades crónicas, especialmente en la población adulta mayor".
Cuatro claves para prevenirla y detectarla
El INSA compartió cuatro pautas generales, que deben adaptarse a la edad y al estado de salud de cada persona:
- Priorizar alimentos ricos en hierro: la sangrecita, el hígado, el bazo, las carnes y los pescados aportan hierro de origen animal, que el cuerpo absorbe mejor.
- Acompañar el hierro vegetal con vitamina C: combinar menestras o verduras de hoja verde con tomate, pimiento o frutas cítricas mejora su absorción. Evitar el té, el café y las infusiones durante las comidas principales, porque la reducen.
- Incluir alimentos fortificados: productos como leches y cereales fortificados con hierro son una fuente práctica y accesible de este mineral. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la fortificación a gran escala una medida costo-eficaz frente a las carencias de micronutrientes.
- No faltar a los controles y consultar ante cualquier sospecha: el control prenatal y los controles de crecimiento y desarrollo incluyen el dosaje de hemoglobina, que permite detectar la anemia a tiempo. Ante cansancio persistente, palidez o debilidad, acudir a un profesional. Los suplementos de hierro deben tomarse solo por indicación del personal de salud.
El panorama nacional y el caso de Puno
Las cifras de anemia en el país varían según la región y la metodología de medición. Puno es la región con más casos en niños de 6 a 35 meses, con una prevalencia del 53.1%, según la ENDES 2024. A nivel nacional, la prevalencia es del 35.3% en ese mismo grupo etario, según la ENDES 2024.
El director regional de Salud de Puno, Freddy Velásquez Angles, explicó que existe "una suma de causas" para estas cifras y la principal es la pobreza. Según el INEI, Puno es la tercera región más pobre del país con una incidencia del 39.9%. A esto se suma, según Velásquez, la brecha de atención en salud y la dispersión geográfica de los pobladores.
La ENDES 2024 incorporó una nueva directriz de la OMS para corregir los valores de hemoglobina según la altitud. Con la actualización, el factor de corrección bajó de 3.5 g/dl a 2.5, lo que redujo la población clasificada con anemia. Velásquez precisó que esta disminución no significa relajar las intervenciones, porque un 40% de infantes con este mal refleja "un problema de salud pública muy serio".
De acuerdo con los Indicadores de Resultados de los Programas Presupuestales 2024 del INEI, la anemia aumentó en 14 regiones del Perú. Las regiones con mayor incremento fueron Cusco, que pasó de 36% a 45%; Cajamarca, de 32% a 40%; e Ica, de 24% a 31%. Bajo la medición tradicional, las regiones con más prevalencia son Puno (76%), Loreto (62%) y Apurímac (58%).
Una condición que puede aparecer en cualquier etapa
La doctora Paz Olivas insistió en que la anemia no es exclusiva de la infancia. "El Perú tiene en su despensa una de las mayores riquezas nutricionales del planeta. Vencer la anemia exige empezar por donde más importa, la gestación y los primeros años de vida, y sostener ese cuidado en cada etapa. Para lograrlo, debemos unir la evidencia científica, los alimentos fortificados y nuestros productos locales en una alimentación accesible, nutritiva y sostenible para cada hogar", concluyó.










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