América Latina se prepara ante la llegada de un fenómeno El Niño que podría convertirse en uno de los más intensos de las últimas décadas. La NOAA informó que el evento ya se formó en el Pacífico tropical y estimó una probabilidad del 63 % de que el calentamiento superficial del mar supere los 2 °C, nivel considerado “muy fuerte”. Sus efectos serán distintos según territorio. En Centroamérica se proyectan menos lluvias y temperaturas más altas, escenario que amenaza la agricultura, la disponibilidad de agua y la seguridad alimentaria. El Programa Mundial de Alimentos calcula que unos 16 millones de personas podrían resultar afectadas en América Latina y el Caribe. Brasil anticipa sequías en el norte y este de la Amazonía, mientras el sur podría registrar precipitaciones intensas. Colombia prevé reducción de lluvias, descenso de caudales, riesgo de incendios forestales y problemas para la generación hidroeléctrica. Argentina y Chile también vigilan posibles excesos de lluvia, inundaciones y periodos secos, dependiendo de cada región. En Perú, el Senamhi mantiene el estado de alerta y advierte que las condiciones anómalas podrían extenderse hasta abril de 2027. Entre julio y septiembre se esperan temperaturas costeras superiores a lo habitual, lluvias localizadas y posibles alteraciones en la pesca por el desplazamiento de especies hacia zonas más profundas. Ante este panorama, los gobiernos refuerzan sus sistemas de alerta, revisan refugios, diseñan planes agrícolas y preparan medidas preventivas. Los especialistas insisten en actuar con anticipación para reducir pérdidas humanas, daños a la infraestructura y afectaciones económicas.
Sociedad






Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.