Sismo en Peru viernes 11 de abril IGP reporta epicentro y magnitud

La alta sismicidad en Perú es un fenómeno constante, arraigado en su geografía. Ubicado en el Cinturón de Fuego del Pacífico, el país experimenta una convergencia de placas tectónicas que lo convierte en una zona de alta actividad sísmica. Este contexto geológico demanda una preparación y conciencia constantes por parte de la población.

Según la investigación publicada por El Comercio, el Perú, debido a su posición geográfica, está intrínsecamente ligado a la actividad sísmica generada por la colisión de placas tectónicas. Esta realidad exige una constante vigilancia y preparación ante posibles eventos sísmicos de gran magnitud.

El Centro Sismológico Nacional (CENSIS), utilizando datos de la Red Sísmica Nacional (DS-0017-2018MINAM), trabaja en estrecha colaboración con el Instituto Geofísico del Perú (IGP) para monitorear y reportar cada movimiento telúrico que se registra en el territorio nacional. Esta red, compuesta por sensores de velocidad, aceleración y desplazamiento, proporciona información crucial para la evaluación del riesgo sísmico y la alerta temprana.

Los informes recientes del IGP apuntan a una acumulación significativa de energía sísmica en la zona sur del país, lo que eleva la probabilidad de un sismo de gran magnitud en el futuro cercano. Ante esta situación, el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) ha intensificado sus esfuerzos en la promoción de la prevención y la preparación ante desastres naturales, especialmente aquellos relacionados con la actividad sísmica.

Como parte de estas iniciativas, se han llevado a cabo dos simulacros a nivel nacional durante este año 2024, con el objetivo de informar a la población y fomentar una cultura de prevención. Estos ejercicios buscan familiarizar a los ciudadanos con las medidas básicas que deben tomarse ante un evento sísmico, desde la identificación de zonas seguras hasta la preparación de una mochila de emergencia.

El INDECI insiste en la importancia de que cada hogar cuente con políticas preventivas claras y una mochila de emergencia equipada con elementos esenciales como artículos de higiene, alimentos no perecibles, ropa de abrigo, medicamentos, documentos de identificación y dispositivos de comunicación como radios a pilas y linternas. Esta preparación puede marcar la diferencia entre la seguridad y el peligro en caso de un sismo.