Después de años de desorden y permisividad, la ciudad de Huánuco empieza a dar señales de autoridad en uno de los temas más sensibles para la ciudadanía: el caos vehicular. Como si las festividades de Semana Santa hubieran traído consigo una chispa de lucidez, la municipalidad ha anunciado una serie de acciones para ordenar el tránsito y liberar las calles de vehículos mal estacionados.
Durante demasiado tiempo, algunas vías del centro histórico se han visto colapsadas por automóviles abandonados por horas, e incluso días, sin que autoridad alguna hiciera cumplir la ley. Esta situación no solo dificulta el desplazamiento, sino que evidencia una preocupante ausencia de gestión y respeto por el espacio público.
La reciente intervención de la Gerencia de Transportes, en coordinación con el Serenazgo, la Policía Nacional y la jefatura de seguridad ciudadana, marca un punto de inflexión. Las acciones, que incluyen operativos sorpresivos tanto en las mañanas como en las tardes, buscan remolcar al depósito municipal a todos los vehículos que incumplan las normas de estacionamiento.
Estas medidas no solo buscan aliviar el caos momentáneo por Semana Santa, sino también establecer un precedente de orden y respeto. Según el oficial Paredes, encargado del operativo, la intención es restablecer el sistema estratégico de tránsito, liberando zonas críticas como el jirón Huánuco, donde la combinación de comercio informal y estacionamiento indebido ha convertido la vía en una trampa diaria.
Este esfuerzo es un paso necesario, aunque tardío. La ciudadanía espera que no se trate de una iniciativa aislada ni temporal, sino del inicio de una política firme y sostenida que devuelva la funcionalidad y la dignidad a las calles de una ciudad con historia y potencial turístico.
El mensaje a los conductores es claro: las calles no son cocheras. Respetar las normas de tránsito es un deber ciudadano, y permitir que las autoridades hagan cumplir esas normas, una señal de madurez democrática. Si en otras ciudades del país es impensable dejar un vehículo abandonado sin ser sancionado, Huánuco no puede seguir siendo la excepción.
El alcalde tiene la responsabilidad y ahora también la oportunidad de mostrar que sí se puede gobernar con firmeza y visión. Ojalá esta iniciativa sea el primer paso de muchos hacia una ciudad más ordenada, vivible y respetuosa de sus ciudadanos y visitantes.




