Salvar el río Huallaga antes de que sea tarde

Finalmente, la Fiscalía del Medio Ambiente ha iniciado acciones judiciales contra la Municipalidad de Huánuco por la alarmante contaminación del Río Huallaga. Esta acción legal nos obliga a cuestionar: ¿Dónde han estado las autoridades todo este tiempo? El camal municipal ha estado durante años vertiendo sangre, piel, carne y otros desechos en el río. Esto no es un secreto para los habitantes de la zona; incluso es una práctica que se remonta a épocas antiguas, cuando el camal estaba situado más cerca del centro de la ciudad.

Pero la responsabilidad no recae únicamente en los funcionarios de la municipalidad y el camal. El diseño de la infraestructura de desagüe de la ciudad, la irresponsabilidad de los hospitales y los lavaderos de autos informales en las riberas del río son también culpables de esta crisis ambiental. En resumen, la comunidad en su conjunto ha fallado en proteger este recurso vital.

El Fiscal del Medio Ambiente debe cumplir con su deber, asegurando que esta denuncia no termine archivada y olvidada en algún anaquel, como ocurre frecuentemente con otras denuncias. Es crucial que la investigación continúe y que haya sanciones para aquellos que han contribuido a este desastre ecológico.

Pero la acción legal es sólo un aspecto de la solución. Paralelamente, necesitamos iniciar una campaña de concientización ciudadana para detener el vertido de sustancias tóxicas al río. El Huallaga ha perdido toda su flora y fauna; un triste testimonio de la contaminación crónica que sufre.

Además, no podemos olvidar el impacto de las actividades mineras en las zonas altas de Cerro de Pasco y Huánuco, que también contribuyen significativamente a la degradación del río. Es hora de que todas las partes involucradas, incluidos los alcaldes de Pilcomarca, Amarilis y Huánuco, tomen medidas serias para evitar una catástrofe que podría escalar hasta convertirse en una pandemia originada en las aguas contaminadas del río.

Este es un momento crucial. La inacción ya no es una opción. Debemos actuar ahora para evitar que el legado del Río Huallaga sea su total destrucción y el consiguiente impacto en la salud de los habitantes de esta ciudad. Es una cuestión de responsabilidad colectiva; de nosotros depende cambiar el curso de esta historia antes de que sea demasiado tarde.