Vecinos denuncian que grandes cargas de tierra descargadas por volquetes están siendo utilizadas como relleno en las veredas intervenidas en distintas calles de Huánuco. Sobre ese material se coloca una capa superficial de mezcla de cemento que, según cuestionan, tendría un espesor reducido.
La inquietud vecinal no se limita al material colocado dentro de las veredas. Los residentes también señalan que las nuevas superficies no alcanzan la altura de las estructuras anteriores y relacionan sus dudas con lo ocurrido en otros tramos, donde ya se reportan rajaduras pocas semanas después de concluidos los trabajos.
Relleno, espesor y altura bajo cuestionamiento
En la cuadra 4 del jirón Constitución continuaba el retiro y la remodelación de las veredas. Durante el recorrido se observaron acumulaciones de tierra y descargas efectuadas por volquetes para rellenar los espacios intervenidos antes de colocar la cobertura final.
El uso de material de relleno no demuestra por sí mismo una deficiencia. El punto que debe esclarecer la entidad a cargo es si el tipo de material, su compactación, el espesor de la superficie y la altura final corresponden a las especificaciones del expediente técnico. Esos datos resultan relevantes porque los vecinos perciben una capa delgada y desniveles respecto de las veredas anteriores.
El antecedente más preocupante se encuentra en la cuadra 3 del jirón Tarapacá. Allí, residentes entrevistados por este diario sostienen que algunos tramos construidos hace aproximadamente un mes ya presentan grietas y señales de deterioro.
En la cuadra 3 del jirón Crespo Castillo, el reclamo tiene otro componente. Algunos propietarios se opusieron a la remodelación porque aseguran que sus antiguas veredas fueron construidas con recursos propios y cuestionan que se retiren estructuras que, según afirman, todavía se encontraban en buenas condiciones.
El origen de esos daños todavía no ha sido establecido mediante una evaluación técnica, por lo que no corresponde atribuirlos únicamente al relleno observado. Sin embargo, su aparición temprana aumenta las dudas sobre la calidad de la ejecución.
La intervención, por tanto, enfrenta tres observaciones concretas: el relleno con grandes cantidades de tierra, la aparente delgadez de la cobertura colocada encima y la menor altura de las nuevas veredas. A ello se suma el deterioro denunciado en sectores recientemente concluidos.
La entidad responsable deberá informar qué especificaciones técnicas rigen la obra, qué controles de compactación, espesor y resistencia se están aplicando y bajo qué criterios fueron seleccionadas las calles. Una inspección con mediciones permitirá determinar si los trabajos cumplen el expediente y si los tramos agrietados deben ser reparados antes de su recepción.










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