Cansados de arriesgar la vida en balsas improvisadas, más de 300 pobladores de ambas márgenes del río Aucayacu retiraron con sus propias manos las barreras y montículos de arena para habilitar por su cuenta el tránsito en el nuevo puente vehicular. La acción colectiva neutralizó el bloqueo de una obra con un avance reportado del 98%, cuya inauguración oficial, inicialmente prevista por las autoridades regionales para el 17 de mayo, fue suspendida sin explicaciones claras.
Durante la madrugada, los comuneros apartaron las calaminas y reubicaron a un costado de la vía unos cinco metros cúbicos de arena que obstruían el paso. Según representantes de los comités vecinales de la margen izquierda, la decisión de forzar la apertura responde al peligro diario que enfrentan al cruzar el río, donde en las últimas 48 horas se registraron nuevos accidentes de tránsito fluvial en embarcaciones artesanales.
La entrega del proyecto había sido comprometida por los ingenieros de la obra para el 16 de mayo, con una ceremonia de inauguración programada para el día siguiente bajo el liderazgo del gobernador regional de Huánuco, Antonio Pulgar Lucas. Sin embargo, al no concretarse el acto oficial ni liberarse la infraestructura, la población optó por habilitar la vía para evitar que continúe el cobro por el servicio de balsas.
Riesgo técnico e indicios de fallas estructurales
Pese a la satisfacción vecinal por el libre tránsito, la apertura informal del puente puso al descubierto diversas deficiencias técnicas en la infraestructura. Los usuarios denunciaron la presencia de grietas visibles en las rampas de acceso, barandas de protección con soldaduras deficientes y un poste de tendido eléctrico a medio cortar que obstaculiza uno de los carriles y representa un riesgo directo de colisión.
“Querían inaugurar una obra mal terminada, donde todavía falta pintura y la entrada está toda rajada”, cuestionó un poblador afectado, quien además denunció presuntos intereses detrás del retraso para favorecer el negocio del transporte en balsa. Esta sospecha de colusión con los operadores informales de las embarcaciones acentúa la desconfianza ciudadana hacia la gestión municipal y regional.
Por su parte, las autoridades locales de la margen izquierda respaldaron la movilización de la comunidad, argumentando que no podían tolerar más demoras de carácter político frente a una necesidad básica de conectividad. Los dirigentes explicaron que el material de construcción removido fue resguardado ordenadamente para evitar acusaciones de daño a los bienes públicos por parte del consorcio ejecutor.
El vacío de supervisión y el escenario pendiente
Hasta el momento, ni el Gobierno Regional de Huánuco ni la municipalidad provincial han emitido un pronunciamiento técnico sobre las observaciones de seguridad elevadas por los vecinos. La ausencia de supervisores y de personal de la empresa contratista durante la apertura comunal deja en la incertidumbre el proceso formal de recepción de la obra vial.
El principal desafío en los próximos días radica en determinar si el gobierno regional asumirá la subsanación de las rajaduras y retirará el poste que bloquea la vía, o si optará por clausurar nuevamente el paso. El desenlace medirá la capacidad de las autoridades para resolver una tensión latente entre la seguridad de una estructura cuestionada y la urgencia de transporte de cientos de familias.










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