Un terremoto de magnitud 7,0 sacudió la noche del jueves el condado de Baqên, en la ciudad de Nagqu, en la región autónoma del Tíbet (suroeste de China), según el Centro de Redes Sismológicas de China (CENC) y el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El sismo dejó dos heridos y viviendas agrietadas en los pueblos más cercanos al epicentro, de acuerdo con el diario oficial del Tíbet Xizang Ribao.
Los dos lesionados se encontraban en el municipio de Gangqie y fueron trasladados para recibir atención médica. Las casas con grietas están en Gangqie y en Maru, y el movimiento se sintió en los diez municipios de Baqên, informó el medio oficial. Los primeros reportes del USGS no daban cuenta de víctimas ni daños.
Los datos del sismo
El CENC situó el origen del terremoto a 10 kilómetros de profundidad, mientras que el USGS lo estimó en 18 kilómetros. El epicentro se ubicó a unos 191 kilómetros al este-noreste de Nagqu y a cerca de 400 kilómetros de Lhasa, la capital tibetana, en una zona de gran altitud y escasa población.
El USGS registró dos réplicas: una de magnitud 5,2, unos 38 minutos después del sismo principal, y otra de magnitud 5,0, alrededor de tres horas y media más tarde. Ambas se originaron a 10 kilómetros de profundidad, a entre 10 y 20 kilómetros del epicentro.
Respuesta de emergencia y alertas
La Administración Sismológica de China activó una respuesta de emergencia de nivel II, según la agencia estatal Xinhua. En paralelo, la Oficina de la Comisión Nacional de Lucha contra Terremotos y Socorro en Desastres del Consejo de Estado y el Ministerio de Gestión de Emergencias activaron la respuesta nacional de emergencia de nivel IV, la más baja de una escala de cuatro, y enviaron un grupo de trabajo a la zona afectada.
Los bomberos de Nagqu salieron hacia el área del sismo y los de Xigaze quedaron en alistamiento. El ministro de Gestión de Emergencias, Zhang Chengzhong, pidió verificar los daños con rapidez y priorizar el rescate, la reubicación de la población y la vigilancia de nuevos sismos, de acuerdo con la información difundida por medios locales.
El Comité Nacional de Prevención, Mitigación y Socorro de Desastres y el Ministerio de Gestión de Emergencias activaron además la respuesta nacional de asistencia de nivel IV y enviaron 5.000 unidades entre carpas acolchadas, abrigos, cobijas y camas plegables. Las autoridades locales coordinaron otras 5.000 entre carpas y estufas.
El secretario del Partido Comunista en el Tíbet, Hu Changsheng, y el presidente regional, Gama Zededen, dirigieron la respuesta desde el centro de mando regional, según los reportes.
Estimaciones de pérdidas y antecedentes
El USGS emitió una alerta naranja por el cálculo de pérdidas económicas, estimadas entre US$ 100 millones y US$ 1.000 millones. Su cálculo de muertes quedó en amarillo, que corresponde a entre una y 99. El mismo organismo estimó que unas 6.300 personas sintieron una sacudida muy fuerte o severa, y activó una alerta naranja por posibles deslizamientos de tierra y una amarilla por hundimiento del suelo en la zona del epicentro.
La región del epicentro tiene una altitud media de unos 4.800 metros y poca población. En los últimos cinco años, el CENC registró 54 sismos de magnitud 3 o más en un radio de 200 kilómetros alrededor. Se trata del primer sismo de magnitud 7 o más que el CENC registra en China desde el de Wushi (Xinjiang), de 7,1, el 23 de enero de 2024.
El Tíbet se encuentra en una de las zonas de mayor actividad tectónica del planeta, donde la placa india colisiona con la euroasiática, proceso que formó la cordillera del Himalaya y que genera frecuentes terremotos. En enero de 2025, al menos 126 personas murieron en un sismo que sacudió el distrito rural de Tingri, en el Tíbet. En abril de 2010, un terremoto de magnitud 7,1 golpeó Yushu, en la vecina provincia de Qinghai, dejando cerca de 2.700 muertos y cientos de desaparecidos.
Las autoridades continúan evaluando el alcance de los daños en una zona de geografía accidentada, bajas temperaturas y limitadas vías de comunicación, condiciones que podrían dificultar las tareas de evaluación y una eventual respuesta de emergencia. El balance oficial de víctimas y daños aún no ha sido consolidado, mientras se mantiene la vigilancia ante posibles réplicas.










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