Un equipo de periodistas recorrió Huánuco y Tingo María durante tres días como parte de una iniciativa de PromPerú y la plataforma ¿Y tú qué planes? para documentar los atractivos turísticos, gastronómicos y culturales de la región. El guía Luis Egusquiza recibió al grupo en el Aeropuerto Alférez FAP David Figueroa Fernandini y los condujo a un hotel frente a la Plaza de Armas, donde destaca la escultura de un negrito de aproximadamente dos metros de altura, símbolo del orgullo local.
La primera parada gastronómica incluyó trucha frita, cuy frito, picante de cuy y pachamanca de chancho, acompañados de agua de cocona, una bebida amazónica de pulpa densa y sabor dulce. El restaurante, a orillas del río Huallaga, combinó cocina regional con paisaje fluvial.
La ruta de la shacta en Cachigaga
La jornada continuó en la hacienda Cachigaga, propiedad de quien en vida fue Honorato López Ramírez. Allí se cultiva caña de azúcar, materia prima de la shacta —aguardiente de caña y patrimonio cultural de la nación— además de derivados como panela, miel de caña y néctar. Rocío Albornóz, supervisora de producción, mostró el trapiche impulsado por una rueda hidráulica y guió una degustación del trago Shirako, elaborado con pulpa de mango, maracuyá, limón, shacta y hierbabuena con menta.
Al día siguiente, el grupo atravesó el túnel Carpish, a 2.700 metros sobre el nivel del mar, rumbo a Tingo María. En el mirador Carpish, columpios coloridos y esculturas como alas de mariposa y un gorila gigante ofrecieron postales para fotografías. Luego, en otro mirador, se sirvió un desayuno con truchas frescas, tacacho con cecina, juane, café recién pasado y agua de muña fresca.
Aventura en las cataratas de Honolulu
Ya en Tingo María, con 32 grados de temperatura y el canto de la chicharra amazónica de fondo, el grupo visitó las cataratas de Honolulu, en la localidad de Mariano D. Beraun – Las Palmas. Tras cruzar un puente colgante, emprendieron una caminata de media hora cuesta arriba por la selva virgen. El recorrido ascendió por cinco cataratas sucesivas, cada una más amplia que la anterior, hasta llegar a una poza de agua cristalina.
El guía compartió una leyenda local: más arriba, donde solo se accede escalando con cuerda, existe un jacuzzi que, según la tradición oral, pertenece al Chullachaqui, el guardián de la selva, quien sale a bañarse allí las noches de luna llena.
De regreso, una cumbia amazónica recibió al equipo antes de visitar la Expo Amazónica Huánuco-Tingo María, donde microempresarios locales exhiben productos de café, cacao y artesanías. En la cafetería Puro Aroma conocieron el Uvícate, una bebida que mezcla café con uva.
Cacao que transformó una ciudad
El último día, el grupo visitó la Cooperativa Agroindustrial del Centro Poblado de Bella, en Bajo Monzón, conocida por su marca Choco Pasión. La cooperativa representa una historia de lucha que transformó la vida de las familias tingalesas, impulsando la producción de cacao y otros negocios que ayudaron a la ciudad a librarse de la sombra del narcotráfico y el terrorismo. Los chocolates, seleccionados con alto estándar de calidad, ofrecen diversos grados de pureza con aromas y texturas frutales.
El recorrido continuó en el Parque Nacional de Tingo María, un bosque tropical de casi 50 km² que alberga la Cueva de las Lechuzas, hogar de guácharos —aves similares a las lechuzas—, loros y murciélagos. Luego, una piscina de aguas sulfurosas al pie del cerro Cotomono ofreció un baño medicinal rico en azufre.
La jornada cerró en el Mirador de San Cristóbal, desde donde se aprecia la silueta de la Bella Durmiente, formación montañosa que, según la leyenda local, representa a la princesa Nunash recostada junto a su amado Kuyak, eternamente convertido en puma. El equipo emprendió el regreso a Lima desde el aeropuerto de Huánuco con el deseo de volver.









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