La Red de Salud de Puerto Inca comenzó en septiembre a desplazar brigadas hacia las comunidades ribereñas del río Pachitea para buscar posibles afectaciones por exposición a plomo y otras sustancias. Su director, Erik Palomino Figueredo, informó que hasta la fecha de la entrevista no se habían identificado casos sospechosos y que el plan de intervención había sido presentado y aprobado por la Dirección Regional de Salud de Huánuco.
La medida se vincula con los monitoreos de agua superficial realizados por la Autoridad Nacional del Agua (ANA). El Informe Técnico n.° 0111-2025-ANA-AAA.U/LSFPDH, fechado el 4 de noviembre de 2025, confirma que la entidad ejecutó seis evaluaciones en la cuenca del Pachitea entre 2019 y 2025 y que en 2025 contaba con una red de 18 puntos de muestreo en el río y sus afluentes, desde Yuyapichis hasta la zona próxima a su desembocadura en el Ucayali.
Ese informe, publicado en el Sistema Nacional de Información Ambiental, funciona como documento de remisión e inventario de los monitoreos y no reproduce las concentraciones obtenidas en laboratorio. Palomino atribuyó al estudio de la ANA valores de plomo y fósforo “sobre lo normal” y, en otro momento de la entrevista, mencionó también arsénico. Sin la concentración, la unidad de medida, el punto de muestreo y el estándar de comparación, su declaración no permite dimensionar el nivel ni la extensión de una eventual excedencia.
Agua de río no equivale a agua de consumo
Los términos tampoco deben agruparse como si fueran iguales: el plomo es un metal, el arsénico es un metaloide y el fósforo no es un metal pesado. Además, una muestra de agua superficial del río, una muestra de un sistema de abastecimiento, una muestra de suelo y una muestra biológica responden preguntas diferentes.
Palomino sostuvo que la Red analizó los 14 sistemas de abastecimiento de agua de la provincia y suelos de zonas focalizadas sin detectar los metales buscados. Esos resultados, mientras no se conozcan sus informes de laboratorio, constituyen una versión atribuida a la autoridad sanitaria. Tampoco contradicen por sí solos un hallazgo en el río: la captación, el tratamiento, la ubicación y la fecha de muestreo pueden ser distintos.
Las brigadas están integradas, según el director, por médico, enfermero y técnico, entre otros profesionales. Su tarea es evaluar a niños, adultos y adultos mayores que viven en la ribera. Palomino explicó que una persona con sintomatología será derivada para la toma de muestras debido al tiempo limitado disponible para su procesamiento, aunque no detalló el tipo de muestra, el laboratorio receptor ni el plazo de entrega del resultado.
El consumo de peces sigue como hipótesis
El funcionario planteó el consumo de pescado como una posible vía de exposición y recomendó precaución en zonas que pudieran estar afectadas. En la entrevista no citó análisis de peces ni resultados clínicos que demuestren esa ruta, y el informe técnico de la ANA tampoco atribuye las eventuales excedencias a una fuente específica. Por ello, la actividad minera no puede presentarse como causa comprobada de una exposición humana en esta etapa.
El primer balance verificable de la intervención deberá indicar cuántas comunidades y personas fueron evaluadas, cuántas muestras se procesaron y qué resultados arrojaron. Hasta entonces, la situación es de vigilancia preventiva: existen antecedentes de monitoreo ambiental y una búsqueda activa iniciada, pero la Red de Salud no ha comunicado casos sospechosos.









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