La remodelación de la Alameda de la República inició una nueva etapa de exposición pública, aunque no logró disipar el clima de tensión que rodea al proyecto. En una reunión realizada en la Cámara de Comercio de Huánuco, representantes vinculados a la iniciativa presentaron los alcances del proyecto denominado “Mejoramiento del servicio de movilidad urbana en la avenida Alameda de la República y jirón prolongación Alameda de la República”, mientras vecinos y dirigentes mantienen observaciones sobre su impacto urbano, ambiental y social.
La actividad reunió a integrantes de juntas vecinales de la zona y tuvo como objetivo explicar el contenido del proyecto, que ha generado controversia en las últimas semanas. Según se indicó durante la presentación, la intervención no se limitaría a una refacción superficial, sino que formaría parte de una propuesta integral sobre la movilidad urbana, el tratamiento de vías, drenaje, veredas, cruces peatonales y espacios de circulación.
Uno de los vecinos a favor del proyecto, el señor Roberto Refulio Huagcho, sostuvo que parte de las críticas públicas se habrían construido sobre una lectura parcial de los términos de referencia iniciales. Según afirmó, algunos cuestionamientos tomaron como base el TDR elaborado en 2024, pero no el expediente definitivo que —según su versión— corresponde a una fase posterior del proyecto. También señaló que la segunda convocatoria habría sido firmada el 15 de octubre de 2025.
La explicación técnica entra al debate público
Durante la exposición se explicó que la modalidad del proyecto sería de diseño-construcción. De acuerdo con lo señalado en la reunión, la empresa encargada no solo elaboraría el expediente definitivo en base a los documentos de referencia, sino que también ejecutaría la obra. La justificación planteada fue que ese esquema permitiría reducir tiempos y facilitar la ejecución del proyecto.
Refulio indicó, además, que la obra tendría una empresa adjudicada y plazos definidos, aunque reconoció que el proyecto se encontraba suspendido. Según su explicación, la suspensión estaría vinculada al escenario de controversia y a la necesidad de aclarar información que circuló en la opinión pública. El vocero pidió que las observaciones se realicen sobre el proyecto y no sobre versiones que, a su juicio, no reflejan la esencia de la intervención.
El proyecto fue defendido como una necesidad para el desarrollo urbano de Huánuco. Refulio sostuvo que la Alameda de la República no pertenece únicamente a los vecinos inmediatos ni a quienes viven en sus alrededores, sino que forma parte de la infraestructura urbana de la ciudad. Con ese argumento, planteó que el debate debe considerar el uso público del espacio y no solo la posición de un sector vecinal.
Metas urbanas y drenaje pluvial
Entre las metas presentadas durante la reunión se mencionó la construcción de 151.94 metros cuadrados de cruces peatonales a nivel. Según la explicación recogida en la transmisión, estos cruces permitirían una circulación más segura y continua para peatones, adultos mayores y personas con discapacidad. El dato fue presentado como parte de los componentes de movilidad urbana del proyecto.
También se informó la ejecución de 1,527.07 metros cuadrados de cunetas de concreto. De acuerdo con la exposición, las cunetas cubiertas se ubicarían en la avenida Alameda, mientras que las cunetas abiertas corresponderían a la prolongación Alameda. Los expositores señalaron que estas obras permitirían una adecuada evacuación de aguas pluviales y protegerían la infraestructura vial.
El ingeniero Lennin Soto, responsable de la obra, sostuvo que se tramitaron informes ante distintas unidades e instituciones vinculadas al proyecto. Aunque parte de su intervención tuvo problemas de audio, se alcanzó a escuchar que la propuesta considera cambios respecto al estado actual de la vía y que, en la zona central, se habría solicitado documentación para definir el tipo de intervención que corresponde.
La presentación también apuntó a responder a una crítica recurrente: que la Alameda no funcionaría actualmente como una verdadera alameda. Durante la reunión se señaló que el espacio central no tendría las condiciones adecuadas para la circulación peatonal y que el proyecto buscaría corregir esa limitación. Esa afirmación, sin embargo, es uno de los puntos que más controversia ha generado entre quienes temen que la intervención altere de manera drástica la configuración actual.
El componente de agua y desagüe también apareció en la discusión. Según lo expuesto, el proyecto habría partido de la necesidad de intervenir redes y tuberías, pero luego derivó en una propuesta urbana de mayor alcance. Esa evolución del proyecto es precisamente uno de los puntos que los vecinos críticos piden revisar, pues consideran que una intervención técnica en redes no necesariamente justificaría una transformación integral del diseño de la Alameda.
La reunión dejó una señal clara: el proyecto ya no se discute solo como una obra de infraestructura, sino como una decisión urbana con efectos sobre la identidad del espacio público. Mientras los promotores defienden que el expediente busca ordenar la movilidad, mejorar el drenaje y renovar la vía, los cuestionamientos vecinales obligan a que la siguiente etapa no sea solo técnica, sino también política y ciudadana.








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