La presión por el inicio de las obras de la Alameda de la República y la Laguna Viña del Río se evidenció por primera vez en la puerta de la Municipalidad Provincial de Huánuco. Desde temprano, integrantes de Construcción Civil se concentraron en los exteriores del palacio municipal y, según la transmisión periodística desde la plaza de Huánuco, inicialmente habrían impedido el ingreso de trabajadores municipales.
El reporte en vivo se realizó a las 8:06 de la mañana, cuando el acceso comenzaba a normalizarse con presencia policial. La transmisión indicó que, en ese momento, los trabajadores municipales podían ingresar con aparente normalidad, mientras se intentaba confirmar lo ocurrido durante las primeras horas de la jornada.
El episodio no quedó como una protesta aislada. Según el mismo reporte, Freddy Malpartida, identificado como secretario general de Construcción Civil, habría ingresado a la Municipalidad Provincial para sostener un diálogo con el alcalde Antonio Jara. Esa reunión precedió a la firma del acta que fijó el 15 de julio como fecha de inicio de las obras.
Una protesta con efecto político
Aunque el reporte inicial evitó conclusiones y se mostró cauteloso sobre lo ocurrido, el plantón terminó influyendo en la agenda del día. Jara reconoció después que la presencia de Construcción Civil permitió, según su versión, "dilucidar responsabilidades" entre la Municipalidad Provincial y el Gobierno Regional de Huánuco.
El alcalde afirmó que los propios dirigentes del gremio le habrían señalado que la obra corresponde al Gobierno Regional. Desde esa perspectiva, Jara utilizó la protesta para explicar que la municipalidad ya había entregado la documentación y que el Gorehco debía asumir la ejecución, los planes de contingencia y la ruta de inicio.
Para Construcción Civil, según lo señalado por Pulgar en otra declaración, el objetivo del plantón habría sido exigir el inicio de la obra. El gobernador vinculó esos proyectos con la generación de empleo para peones, oficiales, operarios y especialistas, lo que explica el interés del gremio en que la fecha no se vuelva a dilatar.
El plantón reveló que el conflicto urbano ya tiene presión de calle. La discusión no se limita a expedientes, actas o competencias entre instituciones. También involucra a trabajadores que esperan empleo, feriantes que temen perder su espacio y autoridades que intentan no quedar como responsables del retraso.
A partir de esa mañana, Construcción Civil dejó de ser un actor externo y pasó a formar parte directa de la cuenta regresiva hacia el 15 de julio. Si la obra inicia, el gremio podrá presentar el acta como resultado de su presión. Si no inicia, la misma acta puede convertirse en el punto de partida para una protesta mayor.








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