En una escena que le devolvió a la lectura su lugar más vivo —el encuentro—, decenas de niños del nivel inicial del colegio La Divina Misericordia salieron de las aulas para instalarse, en la Plaza de Armas de Huánuco . Tienen entre dos y cinco años , pero la atención era de gigantes. Bajo la coordinación de Angélica Guillén y con el acompañamiento de las profesoras del nivel, los pequeños participaron en una clase vivencial de lectura al aire libre, donde los cuentos no solo se escucharon: se sintieron, se rieron y se compartieron. Sentados en cojines, rodeados de árboles y miradas curiosas de transeúntes, los niños siguieron atentos cada historia, como si cada palabra fuera una semilla recién sembrada. La actividad forma parte de las celebraciones por el Mes de las Letras y busca algo simple pero poderoso: promover el hábito de la lectura desde la primera infancia , sacando los libros del aula y llevándolos a la vida. Porque a veces no hace falta silencio de biblioteca ni paredes llenas de carteles, basta una plaza, un cuento bien contado y un grupo de niños dispuestos a imaginar y eso, ya es empezar a cambiar el mundo .