Llata, capital de la provincia de Huamalíes, en Huánuco, cumple 135 años de su elevación de villa a ciudad. El vecino Javier Andrés Fonseca dijo el viernes 30 que la ciudad ganó obras grandes, pero que su reservorio de hace 25 o 30 años colapsa y que la inseguridad creció.
En su mensaje por el aniversario, Fonseca pidió que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) resuelva lo que emitió el Jurado Electoral Especial (JEE) de Huamalíes. «Siguen en la incertidumbre. No hay la tranquilidad para el pueblo», dijo.
«Llata era una ciudad bastante segura»
Un reservorio de hace 30 años
El reservorio de agua potable se construyó hace 25 o 30 años, dijo Fonseca. Ahora colapsa porque la población creció demasiado. Calculó que casi el 70 % de los pobladores son migrantes, sobre todo de otros distritos y de Áncash. Solo un 30 % nació en Llata, dijo, porque la mayoría de los nacidos aquí emigró.
Fonseca recordó una ciudad organizada por barrios, donde los propios vecinos barrían su calle. Antes, dijo, Llata era una de las ciudades más limpias de la región Huánuco. Ahora, según él, se contrata personal de limpieza y aun así hay basura y más perros que dejan excrementos.
También creció la delincuencia, dijo. Algunos jóvenes sin trabajo se dedican al hurto y al robo, algo que antes no ocurría, dijo, y la ciudad está más insegura. Las oportunidades son pocas: la municipalidad da trabajo a pocas personas y de forma rotativa. No hay universidad en la ciudad, y el instituto pedagógico y el tecnológico no alcanzan para todos los egresados del colegio.
Obras grandes tras años de olvido
Fonseca dijo que Llata estuvo «totalmente olvidada». Antes había obras, contó, pero «chiquitas cosas». Los proyectos importantes llegaron en estos meses de diálogo, según él: se levantan edificios grandes con tecnología de punta, y la ciudad cuenta con casi todos los servicios de una capital de provincia.
Persisten la anemia y la desnutrición, que golpean por una alimentación baja en proteínas. Fonseca pidió combatirlas «al cien por ciento». El alcoholismo, dijo, bajó un poco, también entre los alumnos de los colegios. El embarazo adolescente se superó, añadió, por el trabajo de los psicólogos del hospital y de los colegios.
La gente de Llata vive de la agricultura y la ganadería, igual que toda Huamalíes, dijo Fonseca. Los profesionales en las instituciones son pocos. En estas fechas de aniversario llega mucha gente y los ambulantes aumentaron: los vecinos venden panecillos, canchita, maní, empanadas y tamales, y en las fiestas vuelven la pachamanca, el relleno y el caldo de gallina. También hacen truchadas y polladas en las calles principales y en la plazuela.
El aniversario de la provincia es en febrero; el de la ciudad, ahora. El jirón Central, la calle principal, está restringido, aunque algunos entran en auto, dijo Fonseca.










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