Al final del debate, las sillas vacías hablaban más que los discursos. De los candidatos al Gobierno Regional de Huánuco convocados por la Comisión Regional Anticorrupción, solo cuatro acudieron a exponer sus propuestas contra la corrupción y a firmar un compromiso público. Alrededor de siete no llegaron.
Estuvieron el profesor Rosendo Serna, Miguel Meza, Fortunato Ramos, de Libertad Popular, y una representante de Ahora Nación. Frente a ellos se sentaron representantes del Poder Judicial, la Procuraduría y la Policía Nacional, integrantes de la comisión organizadora.
Los cuatro coincidieron en una lectura: la ausencia de sus rivales dice algo sobre cómo piensan gobernar.
«Les falta valentía»
Serna fue el más duro. Primero concedió el beneficio de la duda, pero luego lo retiró. «Puedo ser suspicaz también. Puedo pensar que ellos quieren hacer lo que les da la gana cuando llegan al gobierno», dijo. «Para insultar sí tienen tiempo, y para venir acá a comprometerse con el pueblo no hay tiempo. Seguro que están muy plácidamente viendo las redes».
Sin dar nombres, el candidato sostuvo que «hay varios candidatos comprometidos con casos de corrupción, sobre todo con las obras». Advirtió que, si el tema no se toma en serio, Huánuco tendrá «cuatro años más en esta situación de crisis». Propuso que las obras no se fraccionen y se ejecuten al ciento por ciento, y dijo que suspendió otras actividades para estar presente.
Meza, que se presentó como un político con cuatro periodos de gestión y sin denuncias por corrupción, fue igual de tajante. «A ellos no les interesa nada la lucha contra la corrupción. Lo están demostrando con su no presencia», afirmó. A su juicio, los ausentes evitan el debate porque saben que no cumplirán lo firmado.
Meza fue más allá. Según dijo, la corrupción empieza en la propia campaña: «Poniendo tremendos fondos, pagando a los mototaxistas para que lleven una bandera, pagando para pintar las paredes, tratando de comprar la conciencia de la gente». Contó que postergó reuniones con sus candidatos de Ambo. «Es un día lunes. No es un fin de semana, cuando hay más compromisos. Eso no es pretexto», dijo.
Un pacto que no se respeta
Ramos puso el acento en el deber cívico. «Tienen un compromiso con los ciudadanos de la región y deberían haber estado presentes», dijo. Aunque también faltó a un debate anterior por un problema personal, recordó que en actos previos las propias reglas del proceso fueron ignoradas. Para firmar el pacto ético se había acordado que cada candidato asistiera con cinco acompañantes, pero llegaron con diez o quince. En otro debate, los simpatizantes debían quedarse a una cuadra y terminaron frente al Colegio de Ingenieros.
«El debate de la semana pasada no fue de ideas, sino de insultos», lamentó.
La pregunta de fondo quedó flotando en la sala. Los firmantes aceptaron que la experiencia electoral de Huánuco está llena de pactos éticos que se firman y luego se olvidan. Esta vez, al menos, los vecinos saben quiénes estuvieron dispuestos a poner su firma y quiénes prefirieron no aparecer.
Los huanuqueños elegirán a su nuevo gobernador el 4 de octubre.








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