Pinturas rupestres intactas fueron registradas en Horno Machay, una cueva ubicada en el bosque de piedras de Kiru Kiru, en el distrito de Puños, provincia de Huamalíes. El hallazgo muestra figuras de camélidos, personas, corrales y una espiral multicolor que, según los primeros registros, aún se mantiene libre de rayados o intervenciones. La cueva se encuentra en el camino hacia el arco de piedra de Siliampa Tsakan y las formaciones geológicas de Lima Marka. Su difícil acceso y ubicación poco visible habrían contribuido a conservar las pinturas en buen estado, según la información recogida durante el recorrido. Entre las figuras destaca una espiral de tres colores —blanco, anaranjado y rojo— ubicada en la parte central. Alrededor aparecen representaciones asociadas al pastoreo, entre ellas camélidos, personas, corrales y un camélido atado dentro de un círculo. Un testimonio aún por estudiar David Abal, estudiante del Instituto Pedagógico Superior Juana Moreno de Llata e impulsor de PIRWA WASY – Museo Arqueológico comunitario, registró parte del recorrido y destacó el nivel de detalle de las pinturas. Sin embargo, evitó dar una interpretación definitiva sobre su significado. Abal señaló que la espiral podría tener relación con la cosmovisión andina, aunque remarcó que el contexto todavía requiere investigación especializada. “No podría venir a decir que es tal cosa”, indicó al advertir que la zona conserva información histórica que aún no ha sido suficientemente estudiada. La presencia de estas pinturas refuerza el valor cultural de Puños y Huamalíes. Las escenas vinculadas al pastoreo de llamas y a posibles grupos sedentarios abren una línea de investigación sobre antiguas formas de vida en esta parte de la región. Proteger antes que intervenir El principal riesgo ahora es la exposición del lugar sin medidas de cuidado. Especialistas y promotores culturales llaman a evitar cualquier intervención directa sobre las pinturas: no tocarlas, no rayarlas, no pintarlas y no alterar el entorno de la cueva. La recomendación es clara: observar, fotografiar y admirar sin dañar. Horno Machay conserva un testimonio arqueológico que sobrevivió precisamente porque permaneció escondido. Su futuro dependerá de que las próximas visitas no destruyan lo que el tiempo logró preservar.
LEYENDA Foto: Infogerión










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