Para llegar a su escuela, Euler Santiago Lázaro viaja de Huánuco a Panao y de Panao a Yuragmarca. Desde allí camina cuatro horas hasta Contadera, en el límite entre Panao y Ambo. Una vez en la institución educativa 33369, se queda entre 20 y 25 días antes de volver. «Es muy lejano», resume. Allí enseña a nueve alumnos en dos aulas que, según contó, en febrero estaban a punto de colapsar.
En ese mes, el director acudió a los medios para alertar al Ministerio de Educación, a la UGEL y a la Municipalidad Provincial de Ambo de que las aulas estaban en emergencia. Siete meses después, la escena es otra. Las dos aulas tienen paredes, calaminas, listones y puertas nuevas. «Ahora tenemos dos aulas para poder trabajar», dijo.
Una «operación hormiga»
La reconstrucción fue, en palabras del director, una «operación hormiga»: los padres de familia pusieron la mano de obra en faenas, la Apafa acompañó el trabajo y los materiales llegaron de a poco, de distintas manos. El alcalde del centro poblado de Maraypata aportó ladrillos, cemento y fierro. La Municipalidad Provincial de Ambo, según dijo, entregó listones.
El director de la UGEL Ambo, Palomino Esteban, gestionó la antena, el router y el servicio de internet, además de mobiliario nuevo para los alumnos. Santiago lo agradeció y lo vinculó con su trabajo en el aula: con conexión, dijo, ahora puede aplicar herramientas nuevas en un momento en que se habla de inteligencia artificial. Según su relato, los niños están contentos con el cambio.
Internet sin energía
Lo que falta es la luz. La escuela no tiene servicio eléctrico, y el director pidió al alcalde provincial de Ambo instalar energía, aunque sea mediante baterías y un panel solar.
También reclamó más acompañamiento pedagógico. Pidió que los especialistas de la UGEL visiten la escuela durante uno o dos meses para observar la práctica docente y hacer monitoreo, una tarea que, a su juicio, se ha dejado de lado en su zona.
Su pedido más amplio fue para el Estado. Describió Contadera como un lugar olvidado por las autoridades y las instituciones, sin programa Juntos ni pensión para sus pobladores. «Quiero pedirle a la autoridad que no se olviden de mis niños, de mis padres, de mi familia», dijo. Y resumió: «La presencia del Estado es nula».
La escuela de Contadera ya tiene aulas nuevas y conexión a internet. El siguiente paso, según su director, depende de que alguien lleve la energía que falta para mantenerla encendida.








Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.