Colombia reactivará la construcción de una megacárcel destinada a los criminales más peligrosos del país, siguiendo el modelo del presidente salvadoreño Nayib Bukele, confirmó este martes a la agencia AFP una fuente de la Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios (USPEC), entidad adscrita al Ministerio de Justicia.
El penal, bautizado Renacer, está ubicado «en medio de la nada» en el departamento del Magdalena, en el norte de Colombia, lejos del mar Caribe. Tendrá capacidad para 1.974 presos que permanecerán en total aislamiento, según la fuente consultada.
La construcción comenzó durante el gobierno del expresidente Iván Duque (2018-2022), pero quedó paralizada por falta de fondos. Actualmente la obra registra un 88% de avance y será inaugurada «en el menor tiempo posible», tras una orden directa del actual mandatario, Abelardo de la Espriella, de reactivar el proyecto de inmediato.
El costo de la megacárcel asciende hasta el momento a 291.000 millones de pesos colombianos, unos 87 millones de dólares. Imágenes compartidas por el organismo muestran enormes pabellones que recuerdan a la prisión salvadoreña CECOT, distribuidos en un terreno de 22 hectáreas, con celdas que combinan pequeñas camas pegadas a los baños.
La directriz presidencial y el plan de diez megacárceles
«La directriz del presidente De la Espriella fue: necesitamos que reactiven eso ya», señaló el funcionario del USPEC a la AFP.
«En cumplimiento de las directrices del presidente Abelardo De la Espriella y el Ministerio de Justicia, este trabajo territorial permite materializar los compromisos establecidos para destrabar el proceso de construcción y avanzar hacia la culminación de una infraestructura que aportará 1.974 cupos al sistema penitenciario y carcelario», indicó la USPEC en sus redes sociales.
De la Espriella, presidente derechista en el poder desde agosto, mantiene lo que ha descrito como una guerra frontal contra las mafias del país, a las que ofrece la disyuntiva de «cárcel o tumba». El mandatario pretende construir un total de diez megacárceles en zonas remotas de Colombia durante su mandato de cuatro años.
El gobernante ha planteado que estos centros de reclusión no cuenten con acceso a señal telefónica ni a internet, además de estar custodiados por una división especial del Ejército. «Quiero que no llegue ni la señal de la Santa Cruz», llegó a decir en campaña el mandatario, conocido por sus frecuentes alusiones religiosas.
El modelo Bukele y su alcance regional
El modelo carcelario de Bukele, cuestionado internacionalmente por denuncias de abusos a los derechos humanos y a la dignidad de los reclusos, se ha convertido en un referente para distintos líderes de derecha en la región. La apuesta de De la Espriella se inscribe en esa misma tendencia, que también ha sido bandera del presidente ecuatoriano Daniel Noboa y de la política peruana Keiko Fujimori, según reportes de prensa internacional.
En agosto, De la Espriella también pidió recluir a los presos más peligrosos en buques en medio del mar, un proyecto que avanza la Armada colombiana. El ministro de Justicia, Iván Cancino, señaló hace unos días que el Ejecutivo evalúa la viabilidad técnica de implementar un buque cárcel en aguas territoriales, como medida excepcional reservada para delincuentes de alta peligrosidad.
Asimismo, la alcaldía de Medellín, la segunda ciudad del país, avanza otro penal de máxima seguridad con capacidad para 1.300 personas. Hace una semana, el gobierno colombiano puso en marcha un plan para endurecer el régimen carcelario y desmantelar las redes de extorsión y crimen organizado.
Un gobierno con respaldo electoral estrecho
El respaldo electoral con el que gobierna De la Espriella es estrecho: llegó a la Presidencia tras derrotar en segunda vuelta al candidato de izquierda Iván Cepeda por un margen de apenas 0.96 puntos porcentuales, en una de las elecciones más reñidas de la historia reciente del país. Eso ha dejado al nuevo gobierno operando en un escenario de fuerte polarización política interna, incluso mientras avanza con su agenda de mano dura contra el crimen organizado.
La megacárcel Renacer, con sus 1.974 cupos, se perfila como la primera pieza concreta de ese plan de diez penales de máxima seguridad que el mandatario prometió levantar en cuatro años.










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