El sistema de disposición de residuos sólidos de la provincia de Huánuco ha ingresado en una fase de incertidumbre que trasciende la operatividad del relleno sanitario de Chilepampa . La estabilidad de este servicio, que procesa 250 toneladas diarias de desechos, se encuentra hoy atrapada en una contradicción estadística e institucional insalvable. Mientras el alcalde provincial, Antonio Jara Gallardo , sostiene que los compromisos de mantenimiento vial alcanzan un 95.8% de ejecución, su homólogo del centro poblado de Santo Domingo de Nauyán , Manuel Salvador Martínez , calificó la intervención de " incumplimiento total ". Esta brecha de percepción no es una simple controversia política; es el síntoma de un agotamiento en el modelo de gestión territorial. Por un lado, la Municipalidad Provincial de Huánuco (MPH) defiende una inversión que asegura haber pacificado la ruta con ripiado y nivelación. Por el otro, la comunidad de Nauyán reporta una " farsa técnica " que ha convertido el acceso en una trampa de polvo y contaminación, afectando la salud de menores de edad y destruyendo la rentabilidad de los cultivos de exportación local. La tensión escaló esta semana cuando Jara Gallardo decidió puentear la autoridad de Martínez , anunciando que el diálogo se mantendrá exclusivamente con los delegados y el primer regidor de la zona. Para la gestión provincial, el alcalde del centro poblado ha instrumentalizado una demanda social legítima para convertirla en un mecanismo de presión económica personal. Sin embargo, para Martínez , lo que existe es un abandono sistémico que utiliza a la periferia rural como el patio trasero de la ciudad sin ofrecer una compensación real. La " farsa técnica " y el costo del polvo El núcleo del reclamo de Nauyán reside en la calidad de la obra vial. Manuel Salvador Martínez precisó que el compromiso pactado ante la Prefectura y la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) exigía un mantenimiento con material de compacto de entre 15 y 20 centímetros de espesor . En el terreno, según denunció la autoridad local, la maquinaria provincial se limitó a realizar un " raspado " superficial sobre tierra seca con una motoniveladora y un rodillo, omitiendo el aporte de material de cantera necesario para estabilizar el suelo. Esta deficiencia técnica ha generado un impacto colateral en la salud pública de la zona alta. Martínez alertó sobre la situación de una institución educativa ubicada en el trayecto de las compactadoras, donde menores de 10 años inhalan nubes de polvo impregnadas con los olores emanados del botadero y la proliferación de moscas. El alcalde local ha solicitado formalmente la intervención de la Dirección Regional de Educación (DRE) para evaluar el riesgo sanitario de los escolares, un factor que, según su lectura, la provincia ha ignorado sistemáticamente. " En la zona rural somos seres humanos, no somos animales ", sentenció Martínez al describir las condiciones de vida de una población que, pese a estar a solo ocho kilómetros del centro de la ciudad, carece de electrificación básica. La ausencia de servicios y la infraestructura vial precaria han convertido el tránsito hacia el relleno sanitario en un foco de irritación social que podría derivar en un bloqueo indefinido si la inspección técnica programada para fines de abril no arroja resultados satisfactorios para la comunidad. La agricultura de Nauyán bajo asedio ambiental El daño colateral más profundo del conflicto se registra en la economía agrícola. Santo Domingo de Nauyán , históricamente un productor de hortalizas y rocoto, ha visto cómo sus costos de producción se disparan mientras la calidad de sus suelos se degrada. Salvador Martínez detalló que una campaña agrícola que antes requería una inversión de entre 1,000 y 2,000 soles , hoy exige hasta 10,000 soles debido a la necesidad de combatir plagas y enfermedades vinculadas a la contaminación del botadero. El rocoto, producto insignia de la zona, ha sufrido una depreciación crítica en el mercado, llegando a venderse a solo 0.50 soles por kilo . Esta caída en la rentabilidad, sumada a la inversión creciente en fitosanitarios para mitigar el impacto ambiental, ha dejado a los agricultores de Nauyán en una situación de vulnerabilidad extrema. Para la población local, el botadero de Chilepampa representa una transferencia de riqueza negativa: Huánuco deposita sus desperdicios, pero Nauyán absorbe el costo biológico y económico de la basura urbana. En este contexto, la falta de compensación económica directa agrava la indignación. Martínez denunció que el centro poblado recibe apenas 4,000 soles mensuales por concepto de Foncomún y " ni un sol " adicional por alojar el botadero provincial. La revelación más grave apunta a la morosidad institucional: según el alcalde de Nauyán , los distritos de Amarilis y Pillco Marca utilizan el relleno sanitario de forma gratuita, sin realizar transferencias que permitan mitigar el impacto ambiental en el territorio que los recibe. L