La aparición de presuntos casos de enfermedad mano, pie y boca en niños del nivel inicial abrió una alerta entre familias de la I.E. cuna jardín Laurita Vicuña Pino , en Huánuco , que denuncian ausencia de medidas preventivas y falta de respuesta oportuna por parte del plantel. Según testimonios entregados por familiares que pidieron reserva de identidad, varios menores presentaron fiebre, dolor de garganta, lesiones y dificultades para alimentarse, en un contexto que ha incrementado el temor al contagio dentro de las aulas y en las zonas de recreo. Uno de los testimonios señala que una niña del plantel fue llevada a una clínica privada tras presentar síntomas iniciales y que, días después, recibió confirmación médica de la enfermedad. El mismo relato indica que el tratamiento puede extenderse entre 3 y 10 días , periodo en el que el menor no debe asistir a clases. La preocupación de la familia, según esa versión, no se limita al cuadro clínico, sino a la posibilidad de un nuevo contagio en una institución donde, afirman, no se han informado acciones visibles de contención sanitaria. Los familiares sostienen que la enfermedad afecta principalmente a niños de hasta 5 años y que, al no existir una vacuna específica, el manejo médico es sintomático. En ese escenario, cuestionan que no se haya comunicado una coordinación directa con un centro de salud ni un plan periódico de desinfección del plantel. También aseguran haber advertido a la dirección sobre los casos reportados, sin recibir —según su versión— una respuesta concreta sobre protocolos, aislamiento o medidas de prevención para el resto de escolares. La desconfianza se extendió al programa alimentario La alerta sanitaria coincide con un segundo conflicto que profundizó el malestar de las familias. De acuerdo con el Informe N.° 001-2026, fechado el 25 de marzo de 2026, 19 de 23 asistentes a la primera reunión del aula de 4 años “Melón” decidieron no participar en el Programa de Alimentación Escolar . El documento precisa que la reunión se realizó el 18 de marzo de 2026 y que en ella se recogieron observaciones sobre la recepción de los alimentos entregados en la institución. Ese dato introduce una dimensión más amplia del problema. La negativa de 19 de 23 asistentes, equivalente a más del 80% de los presentes , no aparece en el material como un hecho aislado, sino como parte de un deterioro de confianza entre las familias y la gestión del colegio . En los testimonios recogidos, algunos familiares vinculan ese rechazo con antecedentes de infecciones estomacales y con la percepción de que sus advertencias sobre restricciones alimentarias o malestares previos no fueron atendidas con la debida diligencia. Según uno de esos relatos, incluso se habían presentado documentos médicos para solicitar que a determinados niños no se les entreguen algunos alimentos, pero tales pedidos habrían sido ignorados. El mismo testimonio señala que esa situación se arrastra desde hace tiempo y que la preocupación de las familias no responde solo al episodio reciente, sino a una acumulación de quejas sobre la forma en que se atienden los reportes vinculados a la salud de los estudiantes. Intervención pendiente de la UGEL Ante la falta de respuesta que perciben en el plantel, familiares acudieron a la UGEL para exponer el caso y mostrar fotografías impresas y registros de menores presuntamente afectados. De acuerdo con uno de los testimonios, una funcionaria del área de inicial indicó que realizaría una visita inopinada a la institución, aunque sin precisar fecha exacta. En paralelo, las familias preparan un nuevo documento para solicitar desinfección periódica del local y acciones preventivas más claras frente a los contagios reportados. El caso deja, por ahora, una secuencia concreta de hechos: una reunión del 18 de marzo, un informe del 25 de marzo, 23 asistentes, 19 padres que rechazaron el programa alimentario y denuncias paralelas por enfermedad mano, pie y boca en niños del nivel inicial. Lo que todavía no aparece en el material entregado es una respuesta formal de la dirección del colegio ni un pronunciamiento oficial de la UGEL sobre la dimensión sanitaria del problema. De esa reacción dependerá si la alarma expresada por las familias queda contenida en el ámbito escolar o escala a una discusión mayor sobre prevención, alimentación y seguridad de los niños en Huánuco.