Quieren más natalidad y ahora cuentan con aliados en la Casa Blanca de Trump.

El movimiento conservador estadounidense ha priorizado tradicionalmente la familia nuclear como pilar de la sociedad, tanto en lo cultural como en lo económico. Ahora, una nueva corriente dentro de este movimiento busca ampliar la definición de familia y abogar por políticas que fomenten un mayor número de hijos. Este cambio se produce en un contexto de preocupación creciente por la baja tasa de fertilidad en Estados Unidos, que en 2023 se situó en 1.64 nacimientos por mujer, lejos del nivel de reemplazo generacional.

Según la investigación publicada por The New York Times, un grupo “pronatalista” dentro del ala derecha política está argumentando que las políticas públicas deberían incentivar la natalidad. Con el retorno del Presidente Trump a la Casa Blanca, este grupo parece estar ganando influencia en las esferas de poder. Se estima que el gasto federal en programas de apoyo familiar representó el 3.5% del PIB en 2024, una cifra que los pronatalistas consideran insuficiente.

Estos defensores de la natalidad proponen una serie de medidas concretas. Entre ellas, destacan un mayor apoyo económico a familias numerosas, incluyendo subsidios directos y beneficios fiscales. Además, sugieren facilitar el acceso a la educación superior, reduciendo costes y acelerando los tiempos de formación, para que los jóvenes puedan comenzar a formar familias a una edad más temprana. La infertilidad también es un tema clave, y abogan por una mayor inversión en tratamientos de fertilidad asequibles.

El pronatalismo también busca elevar la concepción y crianza de hijos a un nivel de servicio nacional, posiblemente a través de incentivos simbólicos o programas que reconozcan la importancia de la maternidad y paternidad en la construcción del futuro del país. Esta visión se alinea con la idea de que una población robusta es esencial para el crecimiento económico y la seguridad nacional.

Un ejemplo de la influencia de esta corriente se observa en la decisión del Secretario de Transporte, Sean Duffy, padre de nueve hijos, de dirigir fondos federales hacia comunidades con altas tasas de matrimonio y natalidad. Este tipo de iniciativas buscan fortalecer el tejido social y fomentar un entorno favorable para la formación de familias.

Sin embargo, a pesar de la creciente influencia de los pronatalistas, el avance de sus prioridades ha sido lento y, en algunos casos, las acciones de la Casa Blanca han resultado contraproducentes. La implementación de políticas restrictivas en materia migratoria, por ejemplo, ha generado controversia y podría tener un impacto negativo en el crecimiento demográfico.

Patrick Brown, del Ethics and Public Policy Center, resume la situación como una lucha constante entre diferentes perspectivas dentro de la administración. “Hay mucha tensión interna”, explica Brown, “y en este momento, la balanza parece inclinarse hacia el lado menos favorable para las políticas de apoyo a la familia”. La viabilidad a largo plazo de estas políticas dependerá de la capacidad de los pronatalistas para superar estas resistencias y lograr un consenso político más amplio.