La Voz de la Mujer
Por Denesy Palacios Jiménez
Julio 20.2022
Es lastimoso ver como nuestro congreso, cree que son los llamados a gobernar, y olvidan que su papel fundamental es legislar, en favor del pueblo, no de los grandes intereses foráneos o grupales o amicales, les importa un bledo, la situación de carestía, empobrecimiento y alza de costo de vida de la mayoría de los peruanos, sino miremos, nomas los sueldos vitalicios que se fijan, los viáticos y aguinaldos que reciben.
Uno de los problemas más álgidos es el alza del combustible, pero han preferido ampliarles a las empresas extranjeras por 10 años más el usufructo del petróleo que se extrae en nuestro territorio, antes que favorecer a la Empresa peruana de Petroperú, y el colmo luego nos venden a precios exorbitantes y ellos le ceden a precio huevo, a pero hay que legislar para que los transportistas peruanos no suban los precios de los pasajes, que tipo de legisladores tenemos? Y ahora tenemos la gota que derrama el vaso, amplían su mandato la Directiva por seis meses más
Años atrás hablaba de la falsa democracia que implementan nuestros políticos y creen que somos un país donde se insulta a la inteligencia de la peor forma, es por eso que los académicos, los colegios profesionales, tienen que entrar a tallar, no debemos permitir que sigan haciendo de las suyas, como si estuviéramos aún en la colonia.
El culto a la inteligencia fue una constante en la historia de Grecia y el dominio del imperio moral frente al instinto ético y donde se relacionan perfectamente el pensamiento, la voluntad y los afectos. Es decir, la cultura clásica nos ha legado una serie de valores, de ideales de vida que han enriquecido los que ya teníamos como legado de nuestra cultura andina.
El filósofo francés Jacobe Rousseau (1636-1696), estaba convencido de que “no ha existido ni existirá jamás verdadera democracia” porque se necesitará de muchas condiciones, las que serían difíciles de reunir, como las que señala Norberto Bobbio en el Futuro de la Democracia (1988) citando que se requiere de una gran sencillez de costumbres que prevenga o resuelva con anticipación la multitud de deliberaciones complejas. Así como mucha igualdad en los rangos y en las fortunas.
No queremos dejar de hacer referencia al interesante debate que se ha generado al reflexionar sobre la relación entre la gobernabilidad de un Estado y la vigencia de la democracia como régimen político optado.
A mediados de los 80, los temas de gobernabilidad y del buen gobierno se convirtieron en una preocupación central de las instituciones financieras internacionales; sin embargo, esta preocupación no ha estado necesariamente asociada a la afirmación de las prácticas democráticas, sino más bien a la noción de eficiencia y eficacia, pero de espaldas a un gran sector de la población como es el caso peruano.
Me trae a la memoria cuando en la Guerra con Chile desastrosa, por cierto, quienes sacaron la cara por los peruanos, mientras Piérola arreglaba con los chilenos su próximo gobierno como gobernante, los que pelearon con el Brujo de los Andes fueron indígenas y así sucesivamente, si tuviéramos memoria histórica y conciencia histórica, reconoceríamos efectivamente que son los indígenas los que siempre se han enfrentado para salvar al Perú,
Y como siempre los gobiernos de turno, con su Congreso encallecido dando normas que no se ajustan a las demandas sociales, pero jugando su papel protagónico que les permita salir enriquecidos después de un período de gobierno.
A ello sumaremos el papel fundamental que juegan y han jugado nuestros grupos étnicos amazónicos, frente a un congreso que oferta nuestros recursos y dispone de nuestro territorio, sin respetar a su población, que no solo defiende la territorialidad de su comunidad por su formación cultural holístico, lo cual les permite preservar lo que tienen como legado, y es por eso que todavía podemos contar con esta gran reserva amazónica, gracias a su principio de racionalidad.
Y es que en el Perú vivimos esta falsa democracia, solo electorera, pensamos que el hecho de ir a depositar nuestro voto nos hace demócratas, y nos olvidamos de gobernar para todos los peruanos, y allí surgen los sueños del pongo y las utopías andinas, cuando será que la tortilla se vuelva, y vemos hermanos policías enfrentándose a hermanos indígenas amazónicos, a transportistas, a campesinos; unos por un sueldo miserable que les obliga a hacer respetar acuerdos contrarios contra sus hermanos, que poco hemos avanzado en ello, y de qué nos sirve llenarnos la boca de democracia sino todo es tan falso.
Si queremos sembrar paz, y ser un país democrático, debemos pensar en las mayorías y minorías, debemos considerar que el Perú es un país pluricultural y multiétnico y en esa heterogeneidad radica su riqueza, y actuar con justeza histórica.




