¿Por qué permitimos que crezca el feminicidio en el Perú?

Denesy Palacios Jiménez (*)

Hay una imparable ola de feminicidios que hasta ahora no podemos controlar, según América Noticias se reportaron 81 casos en lo que va del año; en 2018 se registraron 149 víctimas, cuántas mujeres más van a ser victimadas para que tomemos conciencia del grado de violencia que se vive a diario en los hogares, en diversas manifestaciones de agresión, me refiero desde psicológicas hasta físicas, y al extremo de atentar no solo contra su dignidad sino contra la vida misma.

Si eso sucede en el ámbito doméstico, se imaginan qué está pasando en el ámbito público. Cuando recorremos las calles y las carreteras de la ciudad de Huánuco y sus distritos más próximos, vemos cuánto nos falta de seguridad vial; y cuánto se ha incrementado la inseguridad ciudadana. ¿Por qué sucede esto?

Estamos permitiendo que la subcultura de violencia y maltrato crezca, y no tenemos instituciones o gobernantes capaces de generar políticas públicas en resguardo de nuestras mujeres y de tanta población vulnerable como son nuestros niños y jóvenes, y peor aún, la población entera, no tomamos conciencia de cuán grave es este problema.

Ahora contamos con un observatorio gracias a la participación ciudadana, esta no sola debe servir para llevar un registro de víctimas, sino que urge hacer un mapeo para ver cuáles son las áreas o zonas que requieren de mayor cuidado e intervención. Por ejemplo, ya se ha hecho costumbre un automóvil plomo con lunas polarizadas, asaltar a las mujeres en la urbanización de Huayopampa, cuando estas retornan a sus casas a las 9 y 10 de la noche, a escasos metros de la carretera regional, las despojan de todo amenazando con un arma de fuego.

Es decir, esta subcultura de violencia, presente en los hogares y en la sociedad en general, requiere ser tratada con urgencia; de igual forma pasa con las salidas de los centros comerciales Real Plaza y Open Plaza, en los asentamientos humanos Aparicio Pomares, Héroes de Jactay, Cayhuayna, etc. 

No es posible que la indolencia de la gente vaya ganando terreno y permitamos el crecimiento de víctimas y de agresiones. La sociedad en general tenemos que organizarnos, no es posible que a veces estamos viendo cómo una pareja maltrata a su cónyuge, o una madre maltrata su hijo y nos convertimos en reporteros, filmando en lugar de tratar de ayudar a la víctima, o llamar inmediatamente a serenazgo y/o a la policía para que acudan en ayuda. Y si vemos un asalto de igual forma.

El feminicidio se manifiesta como la más alta expresión del machismo, y este está dentro del sistema, y algunas mujeres son más machistas que los hombres mismos, es por eso tan necesario incentivar la solidaridad de género.

Alejandra Fuentes, nos dice: “La atención a esta problemática no puede agotarse en el señalamiento de los hombres que perpetúan estos crímenes, se trata de un problema de Estado… Hoy en día los feminicidios son la “sensación” en los medios de comunicación, ocupan los titulares (al menos por unas 8 horas en las plataformas web de los diarios más importantes), y eso es algo nuevo, ya que esta clase de crímenes no tenían esta cobertura hace cinco años. Fue recién, a partir de la marcha de Ni Una Menos en Argentina, que distintas organizaciones feministas lograron movilizar en el Perú a colectivos e instituciones públicas y privadas, de toda índole, para adoptar la marca de la no violencia hacia la mujer y llevar a cabo una de las manifestaciones más grandes en la historia del Perú (medio millón de personas en las calles). Es así que ahora los que antes eran vistos como episodios de violencia común adoptaron el nombre al que tantas autoridades temen: violencia de género”.

Se trata de tomar en cuenta también a la familia de la víctima asesinada, porque cuando una mujer hace una denuncia, luego es obligada a retirarla; todo ello requiere un seguimiento, y si queremos desarrollo, este se consigue con la paz y el respeto a la vida y  a la dignidad.