El bloqueo del Estrecho de Ormuz, arteria crucial que mueve el 20% del petróleo mundial, se agrava. Tras una tregua fallida, el flujo de cargueros se desplomó más de un 25%, poniendo en jaque a la economía global y encendiendo alarmas en 27 países. La esperanza de un tránsito fluido y seguro en el estratégico Estrecho de Ormuz se esfuma rápidamente tras un alto el fuego de apenas 3 días entre Estados Unidos e Irán. Desde el pasado miércoles 10 de abril, el volumen de buques que cruzan esta vital vía marítima ha caído un alarmante 30% respecto a la media habitual, amenazando el suministro energético clave para más de 20 naciones, especialmente en Asia y Europa. Según la investigación publicada por El País , el Estrecho de Ormuz, una vía marítima de apenas 39 kilómetros de ancho en su punto más angosto, es vital para el 20% del petróleo y el 30% del gas natural licuado (GNL) que se consume cada día en el mundo. Su inestabilidad golpea duramente a países como China, que recibe el 45% de su crudo por esta ruta, India, Corea del Sur y Japón, mientras Europa también siente la presión en los precios internacionales y la continuidad de sus cadenas de suministro. Flujo de Buques por Ormuz cae un 25% y revive fantasmas históricos La frágil tregua que debía traer estabilidad al estratégico Estrecho de Ormuz ha resultado ser una quimera. Desde el pasado miércoles 10 de abril, fecha en que se inició el supuesto cese el fuego entre Estados Unidos e Irán —una tregua con todas las comillas posibles, pues las bombas siguieron cayendo en Líbano y otros puntos de Oriente Próximo—, el volumen de cargueros se desplomó cerca de un 25% por debajo de la media previa al acuerdo. El flujo de petroleros y metaneros ha sido residual, dejando una clara señal de la creciente incertidumbre. Para agravar la situación, la Casa Blanca anunció este domingo un doble bloqueo que amenaza con reducir el tránsito a niveles mínimos históricos o, directamente, a cero. Esta drástica medida busca impedir el comercio con Irán. En condiciones normales, más de 17 millones de barriles de petróleo crudo y productos refinados, junto con una gran cantidad de gas natural licuado, cruzan diariamente este estrecho, una cifra que representa aproximadamente el 35% del comercio mundial de petróleo por mar. Este escenario nos retrotrae a la "Guerra de los Tanques" en los años 80, durante la guerra Irán-Irak, cuando los ataques a la navegación elevaron los costos de seguros y las primas por riesgo bélico en más de 600%, situación que ahora se repite con un aumento de los costos de seguro para los cargueros en un 500% solo en las últimas dos semanas. El mundo ya pagó una prima adicional en los precios del petróleo de hasta 10 dólares por barril en las últimas semanas, un incremento del 12%. ¿Quiénes ganan y quiénes se juegan el futuro en este pulso geopolítico? Mientras el mundo observa con creciente preocupación, las consecuencias de este pulso geopolítico no afectan a todos por igual. Estados Unidos, gracias a la "revolución del fracking" –una controvertida técnica que ha disparado su producción interna–, ha pasado en menos de una década de ser importador neto a exportar cerca de 9 millones de barriles de crudo y gas natural licuado al día. Este giro le confiere un escudo protector frente a la escasez física, aunque sigue expuesto a las volátiles subidas de precios, como las que vieron el crudo Brent escalar a más de 90 dólares el barril este último mes. Otros actores clave no comparten la misma suerte. Pese a no ser los mayores importadores directos de la zona, la Unión Europea es altamente vulnerable debido a su dependencia general de las importaciones de energía. El bloque importa alrededor de 12 millones de barriles de petróleo al día. Italia, con un consumo anual de aproximadamente 70 mil millones de metros cúbicos de gas, y Alemania, que importa más del 70% de su energía, ya están viendo escasez de queroseno en algunos aeropuertos y preocupaciones crecientes en su sector industrial. Los Veintisiete, que dependían de esta región para cerca del 15% de sus importaciones de crudo, llevan ya casi seis semanas pagando una prima adicional del 8%. Jorge León, de Rystad Energy, explica que “Europa se juega mucho porque su economía es muy dependiente de los precios internacionales. Incluso recibiendo cantidades bajas, la competitividad de su industria está en riesgo”. El gran ganador es Rusia, que ha visto sus sanciones energéticas parcialmente relajadas y sus ingresos por exportaciones dispararse, incrementando su flujo de caja en un 15% este trimestre, consolidándose como proveedor alternativo crucial para Asia. La feroz puja por cargueros redefine el mapa energético mundial La súbita retirada de la producción del Golfo Pérsico, hogar del mayor exportador neto de crudo (Arabia Saudí) y el tercero de gas (Catar), desató una frenética puja global. Los fletes de petroleros se dispararon hasta un 40%, cambiando de ruta al mejor postor. Un caos en la cadena de suministro