A pocos días de conocerse al próximo presidente o presidenta del Perú, el escenario político que enfrentará la nueva administración desde el 28 de julio se presenta complejo, especialmente en el ámbito legislativo. Según el ex oficial mayor del Congreso José Cevasco, los Ministerios podrían ser utilizados como parte de las negociaciones entre las fuerzas políticas para promover un clima de estabilidad que permita gobernar.
En entrevista con Infobae Perú, Cevasco advirtió que el punto de presión estará en un Parlamento fragmentado que obligará al ganador, sea quien sea, a negociar votos, cargos y reglas internas con los parlamentarios desde el primer día. “Lo ideal hubiera sido que el candidato ganador tenga mayoría absoluta en el Congreso. Ninguno de los dos candidatos, sea cual gane, tiene esa mayoría absoluta”, afirmó el exfuncionario.
El rol de las bancadas pequeñas y los ministerios como moneda de cambio
Según Cevasco, la estabilidad del próximo gobierno descansará en su capacidad de negociación. Identificó a las bancadas más pequeñas, como Obras y Buen Gobierno, como posibles árbitros en votaciones ajustadas. “Son las dos bancadas que van a poder inclinar para un lado o para otro los resultados de una votación”, señaló.
El ex oficial mayor añadió que estas negociaciones no se limitarán al intercambio de apoyos legislativos. Incluirán designaciones en ministerios, viceministerios y direcciones generales, así como incluso temas disciplinarios contra congresistas. “No castiguemos a este señor porque vamos a necesitar su voto. Entonces es conveniente hacer una sanción simplemente maquillada y no sacarlo del Congreso por un periodo”, indicó Cevasco como ejemplo de otro tipo de negociación.
Bicameralidad: el primer desafío interno del nuevo Congreso
Antes de producir leyes, el nuevo Parlamento bicameral deberá resolver su organización interna. Cevasco sostuvo que el primer debate será si las nuevas cámaras mantienen el reglamento aprobado por el actual Congreso unicameral o si redactan uno nuevo para recuperar márgenes de autonomía.
“Van a tener que definir los congresistas es si mantienen o no el reglamento que este Congreso unicameral les ha aprobado. Algunos consideran que este Congreso aprueba un reglamento para el siguiente Congreso y eso les reduce su total autonomía. La transición va a ser muy dura”, argumentó Cevasco.
Ese punto tiene un efecto práctico sobre la administración del presupuesto parlamentario. El diseño vigente prevé que el presupuesto del Congreso sea manejado por un órgano administrativo común, lo que impide a cada cámara ejercer autonomía directa sobre sus recursos.
Silencio legislativo positivo: un área gris para aprobar leyes
La novedad institucional que más reparos generó a Cevasco fue el nuevo “silencio legislativo positivo”. Explicó que, si el Senado no se pronuncia dentro del plazo fijado, el proyecto remitido por Diputados queda aprobado sin necesidad de una decisión expresa.
El exfuncionario afirmó que este diseño crea un incentivo problemático. “Es verdad”, respondió cuando se le preguntó si la figura podría usarse para aprobar leyes sin asumir responsabilidad política directa. Desde su perspectiva, esa opacidad vuelve más delicado el mecanismo, porque el silencio puede sustituir una votación abierta.
Excandidatos presidenciales en el Senado como factor de liderazgo
Cevasco valoró como una ventaja que los excandidatos a la presidencia puedan ingresar al Senado, pues sus bancadas ganan “capacidad de conducción interna”. Señaló que podrán ejercer liderazgo directo sobre sus bancadas en el Senado y coordinar mejor con sus representantes en Diputados.
“El señor López Chau va a manejar, va a coordinar mejor, porque él es el líder del partido. Eso es muy favorable. Por esa razón es que los candidatos presidenciales pueden formar parte del Congreso, justamente para ejercer liderazgo”, afirmó el exfuncionario.










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