El prestigioso Chelsea Flower Show enfrenta su peor crisis financiera con una pérdida de £8.1 millones, mientras la tradición choca con las demandas "woke" y ecológicas.
La icónica exposición floral de la Royal Horticultural Society (RHS) en Londres, que este año culminó el pasado sábado 23 de mayo, se ve envuelta en una profunda polémica por sus finanzas y cambios de rumbo. Críticos internos denuncian una pérdida neta de £8.1 millones en 2025, el doble del año anterior, mientras la organización se defiende con cifras de recuperación.
Según la investigación publicada por The Guardian, la Sociedad Real de Horticultura, fundada en 1804, es una de las organizaciones hortícolas más antiguas y respetadas del mundo, con más de 600,000 miembros. Su Chelsea Flower Show, celebrado ininterrumpidamente desde 1913 (salvo por guerras mundiales), es un faro global de innovación y diseño de jardines, atrayendo a más de 160,000 visitantes anualmente.
Crisis Financiera: £8.1 Millones en Rojo Desatan Alarma
La Sociedad Real de Horticultura (RHS) atraviesa un momento financiero crítico. Sus últimas cuentas, presentadas ante la Charity Commission, revelan una preocupante pérdida neta de £8.1 millones en el año fiscal que concluyó en enero de 2025, una cifra que duplica las pérdidas registradas el año anterior. Esta situación ha encendido las alarmas sobre la sostenibilidad del Chelsea Flower Show y el futuro de la organización, que ha sido un pilar de la jardinería británica durante 220 años. Los críticos conservadores, incluyendo a excolaboradores influyentes, sugieren que la raíz del problema no son solo los eventos globales o los bloqueos por obras viales en la A3/M25 que limitaron las visitas al jardín RHS Garden Wisley en más de 250,000, sino una presunta "cultura woke" y un alejamiento de las prácticas tradicionales que han definido a la RHS por más de un siglo.
¿"Wokery" o Evolución Necesaria en la Jardinería Tradicional?
El debate se intensifica entre aquellos que defienden la tradición y quienes abogan por la modernización. El galardonado expositor Tim Penrose, cuya firma Bowden Hostas tuvo incluso una orden real con el entonces Príncipe Carlos, fue bloqueado para exhibir este año por no asistir a seminarios "anti-turba". Penrose, que protestó disfrazado de Superman alegando que solo un superhéroe podría salvar la RHS, fue expulsado de por vida. Él sostiene que hay otros 10-12 expositores que comparten su opinión pero temen ser excluidos. “Si te pasas de ‘woke’, podrías ir a la bancarrota”, sentenció Penrose, cuya postura ha resonado en foros y redes sociales, donde se percibe un creciente descontento con la dirección de la organización y la introducción de jardines con temáticas ajenas a la horticultura clásica, como un "jardín de mina de litio" o diseños creados con inteligencia artificial.
El Fin de un Patrocinio Millonario y Nuevos Competidores
La estabilidad del Chelsea Flower Show también se ve amenazada por la pérdida de patrocinadores clave. Una misteriosa pareja filantrópica, que había invertido más de £23 millones en el evento durante la última década, retiró su apoyo este año. Paralelamente, The Newt, un hotel de lujo en Somerset y antiguo patrocinador de la RHS por más de 5 años, lanzó su propia exposición de jardinería, ofreciendo entrada gratuita para menores de 16 años, una política de descuento de 0% para niños que Chelsea no aplica, donde las entradas pueden superar los £100 por persona.
¿Es Sostenible el Camino Hacia el "Turba Cero" y a qué Costo?
La transición hacia jardines libres de turba, implementada por la RHS en enero, ha generado fricción. El tesorero de la organización admitió que este cambio, aunque esencial para combatir el daño ambiental y acelerar la lucha contra el cambio climático, podría exacerbar las dificultades financieras. La extracción de turba, que destruye ecosistemas únicos y libera CO2 almacenado, es vista como una práctica insostenible. El gobierno británico se comprometió a prohibir su venta para 2024, un objetivo no alcanzado en 2025, pero la medida implica costes adicionales para muchos viveros, algunos de los cuales, con 30-40 años de trayectoria, se sienten "forzados a salir" al no poder adaptar sus cultivos, especialmente plantas carnívoras, a los nuevos requisitos ecológicos. ¿Está la RHS asumiendo una carga financiera y una resistencia excesivas en su afán por la sostenibilidad?
La RHS Defiende su Futuro con Cifras de Recuperación y Compromiso
Pese a las críticas y las cifras negativas de 2025, la RHS mantiene una postura optimista. Un portavoz de la organización afirmó que las cuentas no publicadas del último año fiscal (2025-2026) son "mucho más saludables". Reportaron un crecimiento de ingresos del 7% y lograron un beneficio en efectivo de £4.8 millones, mientras invertían £83 millones en su labor benéfica. En abril, experimentaron un récord de visitas a sus jardines y nuevas suscripciones de miembros, superando las 20,000 adhesiones ese mes. La RHS asegura tener "altísimo interés" de patrocinadores para los jardines de 2027 y que la "vasta mayoría" de los viveros están comprometidos con la transición hacia el "turba cero" por el bien del planeta, aunque se estima que un 15% aún lucha con la adaptación.
El Rang Rover y la Indignación en Redes Sociales
La indignación también se trasladó a las redes sociales, donde el patrocinio de un fabricante de automóviles, con un Range Rover estacionado como parte central de un jardín, desató una ola de críticas. Decenas de usuarios expresaron su decepción, con comentarios como: “¡La RHS hará cualquier cosa por dinero rápido estos días!”, o “No puedo creer que la RHS piense que este tipo de promoción de marca sea una buena idea para el futuro de la exposición de flores… vender tu alma a la élite corporativa no es de lo que se trata la horticultura”. La presencia de marcas no tradicionales y elementos tecnológicos en un espacio que muchos asocian con la naturaleza pura, generó un debate sobre la dirección comercial y ética de la sociedad.
¿Hacia Dónde Florece el Chelsea Flower Show: Tradición, "Woke" o un Nuevo Híbrido Sostenible?
La controversia en torno al Chelsea Flower Show y la RHS plantea una pregunta crucial para el futuro de la horticultura y las instituciones tradicionales: ¿Cómo equilibrar la necesidad de sostenibilidad ambiental y la inclusión social con la preservación de la herencia y las prácticas que han definido un evento durante más de 110 años? Con el mercado global de la horticultura superando los $250 mil millones anuales, la presión por la innovación y la relevancia es inmensa. Mientras la RHS busca un camino que contente a sus 600,000 miembros, 160,000 visitantes anuales y a la vez cumpla con los compromisos ambientales para 2030, la decisión de mantener la esencia tradicional o abrazar plenamente el cambio definirá si su futuro florece con esplendor o se marchita bajo la presión de la modernidad. ¿Podrá la RHS, con sus 220 años de historia, encontrar el abono perfecto para su supervivencia en el siglo XXI?
Crédito de imagen: Fuente externa










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