Más de cinco veces Miguel Infante ha ingresado a una morgue con la esperanza —dolorosa, pero esperanza al fin— de reconocer a su hijo. Ha observado cadáveres encontrados durante los últimos meses y, en cada ocasión, salió con la misma respuesta: ninguno era Miguel Infante Huáqui, desaparecido hace 140 días. “Hasta ahorita mi hijo no aparece”, dijo este domingo a Diario Ahora.
El padre sostiene que, pese al tiempo transcurrido, todavía existen diligencias que considera pendientes o insuficientemente desarrolladas. Entre ellas mencionó la visualización completa de los videos que asegura haber entregado a las autoridades y cuestionó la reconstrucción de los hechos realizada durante la investigación. Su pedido es que esa diligencia vuelva a efectuarse.
“Yo ya no puedo más”, expresó durante varios momentos de la entrevista. Su reclamo combina la búsqueda de su hijo con una crítica directa al trabajo del Ministerio Público y de la Policía. Según su versión, las autoridades cuentan con elementos que deberían permitir profundizar las investigaciones, pero el paso de los meses no le ha dado una respuesta sobre el paradero de Miguel.
Cuestiona reconstrucción y pide revisar videos
Infante calificó como “pésima” la reconstrucción efectuada y sostuvo que no participaron, como él esperaba, todas las personas que considera relevantes para esclarecer lo ocurrido. También afirmó que uno de quienes acompañó a su hijo aquella noche aparece en registros audiovisuales y debería ser considerado un testigo importante.
El padre aseguró que entregó videos correspondientes al periodo previo a la desaparición y sostuvo que, hasta ahora, no se habría completado su visualización. Esta afirmación corresponde exclusivamente a su versión y en la entrevista no se incorporó una respuesta del Ministerio Público o de la Policía respecto de esa diligencia.
También cuestionó que algunas personas vinculadas a la investigación hayan optado por guardar silencio. Infante interpreta esa decisión como un elemento que debería motivar mayores pesquisas. Sin embargo, el silencio de una persona investigada o citada no constituye por sí mismo prueba de participación en un hecho delictivo.
En uno de los momentos más sensibles de la conversación, el padre afirmó estar convencido de que su hijo “se lo llevaron”. Se trata de la hipótesis que él sostiene desde su experiencia y percepción del caso; la entrevista no aporta una determinación fiscal o judicial que establezca qué ocurrió con Miguel después de su desaparición.
«Quiero saber qué hicieron con mi hijo»
El desgaste de estos meses aparece con mayor crudeza cuando Infante relata sus visitas a la morgue. Dijo haber acudido cada vez que se encontraba un cuerpo con características que podían guardar alguna semejanza con su hijo. “Pensando la ilusión que iba a ser mi hijo para estar en paz”, recordó.
El padre también expresó sospechas sobre posibles influencias económicas en el desarrollo del caso y utilizó la expresión “mano negra”. Diario Ahora precisa que esa afirmación corresponde a una sospecha personal de Infante y que, en el material entregado para esta nota, no existen elementos que permitan acreditar interferencias, pagos o actos de corrupción relacionados con la investigación.
Su exigencia concreta es que se agoten las diligencias pendientes y se determine qué ocurrió. También pidió al jefe de la unidad policial encargada del caso que asigne personal que, según sus palabras, realice trabajo de campo y no limite la investigación a recibir declaraciones.
A 140 días de la desaparición, Miguel Infante Huáqui continúa sin ser ubicado. Su padre asegura que seguirá buscándolo “hasta el último” y resume su pedido en algo mucho más elemental que cualquier expediente: saber dónde está su hijo.
“Que me digan dónde está”, insistió. Después de cinco meses, esa sigue siendo la pregunta que su familia no puede responder.










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