Un coordinador de la Oficina Descentralizada de Procesos Electorales (ODPE) Yarowilca fue agredido por pobladores de San Miguel de Cauri, en la provincia de Lauricocha, tras las elecciones del domingo 4 de octubre. Su padre denuncia que dos policías lo obligaron a volver al local de votación cuando intentaba ponerse a salvo.
«Tienes que regresar. Y tú como coordinador tienes que dar la cara». Esa frase, según Maximiliano Espinoza Soto, es la que escuchó su hijo de un policía cuando creyó que se había salvado.
«Traten de huir del lugar»
Espinoza contó en una entrevista lo que le relató su hijo, un ingeniero ambiental que trabajó para la ODPE como coordinador en el distrito. La votación del domingo, dijo, se desarrolló con normalidad. Solo faltaba publicar los resultados de una mesa.
Entre las 8 y las 9 de la noche, según su relato, la jefa de la ODPE les pidió «aplicar plan B» porque la gente estaba «enardecida afuera». «Traten de huir del lugar», les dijo.
El joven salió por la parte trasera del colegio con un colega. En las afueras se encontraron con un patrullero. El padre asegura que los policías, en vez de protegerlos, les ordenaron volver.
«Te vamos a quemar vivo»
De vuelta en el colegio, la población sacó al coordinador hacia la Plaza de Armas. Espinoza dice que hay un video en el que su hijo «se aferra sobre su pierna de uno de los efectivos de la PNP». También cuenta que le gritaron: «Te vamos a quemar vivo».
Le reclamaban, según el padre, que le habían pagado sesenta mil soles. «Pero señor, ¿qué pruebas hay? No hay ninguna», dijo Espinoza.
El acta de ocurrencia de la Policía Nacional del Perú (PNP) confirma la agresión. El comisario de Cauri dispuso el traslado del coordinador, de iniciales J. M. E. F., al centro de salud de Jesús «por presentar lesiones en los brazos y rostro». Quedó en observación.
Una madrugada al teléfono
Espinoza se enteró de madrugada, cuando vio el video. Llamó a la jefa de la ODPE Yarowilca, Minerva Paz Rodríguez. Según su relato, ella le dijo que la Policía y la Fiscalía ya se estaban trasladando.
Entre las 5 y las 6 de la mañana del lunes 5 le avisaron que su hijo estaba a salvo y escondido. El padre alquiló un vehículo para ir a buscarlo y volvió por otra ruta, por temor.
El joven perdió su celular y su laptop quedó malograda, dijo Espinoza. Desde entonces, afirma, nadie de la ODPE llamó a la familia: «No han dado siquiera una llamadita».
Denuncia contra los policías
El padre anunció una denuncia ante la Inspectoría de la PNP y otra penal por omisión de socorro. Pidió al comandante general de la región policial identificar a los dos policías del patrullero, y al fiscal del distrito, que investigue a los agresores.
«Imploro justicia, porque mañana más tarde puede suceder con uno de sus hijos», dijo.










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