La desaparición de Ana Cristina Gacha Pantaleón , una adolescente de 15 años , ha puesto nuevamente en evidencia la fragilidad de los sistemas de respuesta inmediata ante la pérdida de menores en Huánuco . Tras 72 horas sin noticias de su paradero, la familia de la menor, que fue vista por última vez el lunes 20 de abril al salir de su vivienda con destino a la Institución Educativa Juan Velasco Alvarado , denunció este miércoles que las investigaciones en la comisaría de Cayhuayna aún no muestran resultados concretos ni acceso a grabaciones de seguridad. El rastro de la estudiante se perdió en el trayecto hacia su centro educativo. Gladys Pantaleón , madre de la menor, confirmó que las autoridades del colegio le informaron que su hija nunca ingresó a clases aquel lunes. "Pensaba que mi hija se había ido al colegio, pero no llegó; yo trabajo de seis y media de la mañana a ocho de la noche y no pude verificar su retorno hasta tarde", sostuvo la madre, quien reside en una habitación alquilada en las inmediaciones del sector. La denuncia formal fue sentada en la comisaría de Pillco Marca , pero hasta el momento no se han reportado operativos de búsqueda en campo ni la revisión técnica de cámaras de vigilancia que podrían determinar la ruta que siguió la adolescente. El caso ha generado una profunda preocupación en la comunidad educativa del Juan Velasco Alvarado , donde compañeros de aula han brindado los primeros indicios sobre el estado emocional de la menor antes de su desaparición. Indicios de una crisis emocional previa De acuerdo con los testimonios recogidos por la madre y la Policía entre el círculo cercano de la menor, algunas amigas de Ana Cristina señalaron que la estudiante habría manifestado sentimientos de depresión en días recientes. Esta información, que ya forma parte de las indagaciones preliminares, sugiere una posible fuga motivada por un estado de vulnerabilidad emocional , aunque la familia no descarta otras hipótesis ante la falta de comunicación directa. “ Solamente quiero que mi hija me llame y me diga que está bien ; si hemos tenido algún problema, todo va a ser diferente, yo te voy a aceptar como tú quieras ser”, expresó Gladys Pantaleón en un dramático llamado público. La madre enfatizó que no habrá represalias y que la prioridad absoluta es la integridad física de la menor, instando a cualquier persona que tenga información sobre su paradero a comunicarse al número 946 026 533 o acercarse a la dependencia policial más cercana. La situación se agrava por las condiciones de vida de la familia. La jornada laboral extendida de la madre , necesaria para el sustento diario, limitó la capacidad de reacción en las primeras horas críticas tras la desaparición. Este factor es común en muchos casos de desapariciones en sectores periféricos de Huánuco , donde la ausencia de supervisión por motivos laborales se convierte en un factor de riesgo para los adolescentes. El desafío institucional frente a las desapariciones El caso de Ana Cristina Gacha se suma a una estadística creciente de menores desaparecidos en la región, un problema sistémico que a menudo choca con la burocracia policial. En el Perú , la Ley N° 29685 establece que la Policía debe activar la alerta de búsqueda de manera inmediata , sin esperar 24 horas , especialmente cuando se trata de poblaciones vulnerables. Sin embargo, la percepción ciudadana en Pillco Marca sigue siendo de una respuesta lenta y reactiva . Hasta el cierre de este reporte, la Comisaría de Cayhuayna no ha emitido un comunicado oficial sobre las diligencias realizadas ni sobre el despliegue de personal especializado en la búsqueda de personas desaparecidas. La falta de articulación entre la Policía Nacional y las unidades de serenazgo para el monitoreo de cámaras de videovigilancia sigue siendo el principal reclamo de los familiares , quienes temen que el paso del tiempo reduzca las posibilidades de un hallazgo seguro. Lo que suceda en las próximas horas será determinante para evaluar la efectividad de los protocolos de protección al menor en el distrito. La presión ciudadana y la difusión del rostro de Ana Cristina en redes sociales y plataformas informativas son, por ahora, el único motor de una búsqueda que debería estar liderada por una estrategia técnica y oportuna de las fuerzas del orden .