Una llamada anónima condujo a la madre de José Manuel Mayorquin Arraez hasta una casucha abandonada en La Esperanza, Amarilis. Allí fue encontrado el cuerpo del joven venezolano de 20 años, atado de manos y pies. Horas después, otro joven de la misma nacionalidad apareció muerto cerca del peaje de Ambo. Ambos tenían heridas de bala en la cabeza.
La Policía investiga si los homicidios están relacionados. Las víctimas se conocían: eran amigos y cuñados. Sin embargo, los investigadores aún deben establecer quiénes los mataron, por qué y si actuaron las mismas personas en ambos lugares.
Una llamada señaló el lugar del primer cuerpo
La familia de Mayorquin Arraez perdió contacto con él la noche del 17 de setiembre, después de que dejara a su madre en su vivienda de Cayhuayna. Dos días más tarde denunció su desaparición ante la División de Investigación de Trata de Personas.
Su cuerpo fue hallado detrás de la Universidad Privada de Huánuco, tras la llamada que indicó a su madre dónde buscarlo. Tenía cuerdas rojas en las extremidades, ataduras en el cuello y presentaba un avanzado estado de descomposición. La inspección inicial no permitió determinar cómo murió; el examen forense identificó después un disparo en la región temporal izquierda.
Junto al cadáver, los peritos recogieron una nota manuscrita: “Ajuste de cuenta. Atte. Los Intocables de Huánuco”. Para los investigadores, el mensaje es una pista que requiere verificación. La Policía considera la posibilidad de que haya sido colocado para atribuir el crimen a terceros y desviar las pesquisas.
Un segundo asesinato cerca del peaje
La otra víctima fue identificada por sus familiares como José Daniel Camacho Espinoza, de 18 años. Había salido de casa la noche anterior sin decir adónde iba. Cuando lo encontraron cerca del peaje de Ambo, no llevaba documentos de identidad. Vestía una polera roja, buzo negro y zapatillas blancas.
En esa escena se recogió un casquillo percutido de nueve milímetros. La necropsia estableció que Camacho murió por las lesiones causadas por un proyectil de arma de fuego.
Los cuerpos ya fueron entregados a sus familias. Mientras avanzan las diligencias, la relación entre ambos jóvenes y el mensaje dejado en Amarilis son parte de una investigación que todavía no ha establecido el móvil ni identificado a los autores.








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