Viviendas de varios pisos y muros de concreto ocupan el cauce de la quebrada Cashahuacra, en el distrito de Santa Eulalia, provincia de Huarochirí, región Lima, un sector por donde antes descendieron huaicos. Vecinos de la zona alertaron sobre estas edificaciones y sobre la presunta comercialización de terrenos en espacios expuestos a una eventual reactivación de la quebrada.
La preocupación se centra en la ocupación de las áreas destinadas al paso natural del agua, las rocas y los sedimentos. Según los residentes, algunas familias levantaron viviendas de varios niveles y muros de cemento y piedra dentro del cauce, pese a los antecedentes de activación del sector.
Construcciones dentro de la ruta de descenso
En un recorrido por la zona, según el informe periodístico de Latina, se identificaron muros de cemento y piedra, además de viviendas de varios niveles, en espacios por donde, según los vecinos, antes discurrieron huaicos. La ausencia de estos eventos durante décadas habría generado una percepción de seguridad entre algunos residentes, aunque los antecedentes del sector muestran que la falta de episodios recientes no descarta una nueva activación ante lluvias intensas.
También se observó una diferencia entre la amplitud del cauce en la parte superior y el estrecho espacio disponible en algunos tramos inferiores. Esa reducción preocupa a los vecinos, quienes temen que el agua y los sedimentos encuentren obstáculos durante un eventual descenso.
Presunta venta de lotes y riesgo para zonas bajas
La denuncia comprende además la presunta oferta de terrenos dentro de sectores vulnerables de la quebrada. La venta de lotes podría atraer a nuevas familias que desconozcan las condiciones del lugar y destinen sus ahorros a construir en una zona expuesta a posibles deslizamientos y flujos de lodo.
Los vecinos advirtieron que las edificaciones y los muros podrían convertirse en obstáculos para el flujo de agua y sedimentos, con posibles consecuencias para otras propiedades situadas aguas abajo. Si la corriente arrastra muros, ladrillos y estructuras de concreto, los restos podrían sumarse al lodo y las piedras, con capacidad de impactar en viviendas de sectores inferiores.
En los alrededores de Cashahuacra también existen clubes recreativos, pequeños hoteles y otros establecimientos que reciben visitantes, en especial durante los fines de semana. Uno de estos espacios cuenta con un portón que se abre cuando hay lluvias para permitir el paso del huaico, lo que evidencia que algunas instalaciones contemplan la posibilidad de que el cauce vuelva a transportar agua y sedimentos. La situación contrasta con las construcciones permanentes identificadas en otros tramos.
Pedido de intervención a las autoridades
Los vecinos solicitaron la intervención de las autoridades municipales y de la Autoridad Nacional del Agua (ANA). El reclamo cobra relevancia ante las alertas por las lluvias asociadas al fenómeno El Niño extraordinario, debido al riesgo de que una eventual reactivación de la quebrada afecte no solo a las viviendas ubicadas en el cauce, sino también a las zonas situadas en las partes bajas.
Los residentes insistieron en la necesidad de que las autoridades revisen las edificaciones y los terrenos ocupados dentro del cauce, así como la presunta venta de lotes en estos espacios expuestos a la fuerza de los huaicos.










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