En un contexto de creciente preocupación por la crisis política y económica que afecta a Venezuela, el ministro de Relaciones Exteriores de Perú, Elmer Schialer, ha anunciado que el gobierno peruano tomará medidas adicionales para proteger su frontera amazónica y garantizar la seguridad en caso de un nuevo éxodo masivo de migrantes venezolanos. Segun Ricardo Mc Cubbin para Infobae, esta decisión se basa en la posible negativa del presidente venezolano Nicolás Maduro a ceder el poder a Edmundo González Urrutia el próximo 10 de enero, como establece el marco constitucional venezolano. Según Schialer, las autoridades peruanas han acordado reforzar la presencia militar y policial en la frontera, en particular en la zona amazónica, que ha sido históricamente una de las más vulnerables.
“El Perú tiene una frontera norte sumamente porosa, sobre todo en zonas de la Amazonía, tanto con Ecuador como con Colombia”, comentó Schialer durante una entrevista con RPP, dejando en claro que el país se enfrenta a desafíos significativos para controlar el flujo migratorio, especialmente en zonas donde las medidas de seguridad son menos efectivas. La región amazónica peruana, con su densa vegetación y difícil acceso, es un punto estratégico para los migrantes venezolanos que buscan escapar de la crisis en su país y llegar a territorios más seguros.
El aumento de la presión migratoria
El gobierno peruano ha mantenido durante los últimos años una postura firme respecto a la exigencia de visas para los migrantes venezolanos. A pesar de las dificultades administrativas y diplomáticas que esta medida implica, Schialer ha asegurado que Perú continuará con este requerimiento, incluso si, como él mismo ha reconocido, las visas se han vuelto “virtualmente imposibles de obtener” para los ciudadanos venezolanos. Esta postura se debe, en parte, a la ruptura de relaciones diplomáticas con el régimen de Nicolás Maduro, lo que ha dificultado aún más la obtención de los permisos necesarios para ingresar al país de manera regular.
“Vamos a seguir pidiendo visas, a pesar de que es virtualmente imposible sacar una visa en este momento”, indicó el canciller, reconociendo las complicaciones que esto acarrea, pero subrayando la necesidad de mantener un control migratorio que permita proteger las fronteras y la estabilidad interna de Perú. Esta política ha sido muy controvertida, ya que muchos migrantes venezolanos se ven obligados a cruzar la frontera de manera ilegal, exponiéndose a situaciones de vulnerabilidad y abuso.
Refuerzo de la seguridad en la frontera amazónica
Uno de los aspectos más críticos de la estrategia anunciada por el gobierno peruano es el reforzamiento de la seguridad en la frontera amazónica. Schialer mencionó que el gobierno ya ha coordinado esfuerzos con las Fuerzas Armadas, el Ministerio del Interior y el Ministerio de Defensa para implementar medidas de seguridad más estrictas en esta zona, que conecta a Perú con Ecuador y Colombia. Según el ministro, uno de los principales problemas es la presencia de numerosos pasos no autorizados por donde los migrantes, principalmente venezolanos, atraviesan la frontera sin control alguno.
“Existen muchos pasos no autorizados, y de ellos nos debemos encargar con el cuidado necesario, las fuerzas tanto policiales como armadas del Perú en un juego subsidiario con la policía nacional”, detalló Schialer, explicando que la presencia militar se verá incrementada para evitar el cruce de migrantes de forma ilegal. Las operaciones de control, según el ministro, no solo se enfocarán en el cruce fronterizo, sino también en impedir la permanencia de personas que no sean admitidas, lo que ha resultado en constantes “inadmisiones” en la frontera. Estas acciones, aunque necesarias, se desarrollan en un contexto de alta tensión y desafío para las autoridades.
“Eso es algo que se practica todos los días, siempre hay lo que se llama inadmisiones, simplemente que no pueden entrar, se quedan al otro lado de la ribera. No es una situación fácil, no es una situación burocrática diaria, es una situación de tensión siempre, pero es algo que debemos hacer para defender a la patria”, comentó Schialer sobre los operativos, que buscan mantener la soberanía y el orden en una de las zonas más conflictivas y de difícil acceso del país.
El 10 de enero: una fecha clave para la diplomacia peruana
El 10 de enero se perfila como una fecha crucial para la política exterior peruana. En esa fecha, Nicolás Maduro concluirá su periodo presidencial, de acuerdo con la Constitución de Venezuela, y el país deberá reconocer a Edmundo González Urrutia como su nuevo presidente legítimo. La postura del gobierno peruano sobre esta transición es clara: si Maduro no entrega el poder a González, será considerado un “autócrata” y su régimen no será reconocido por Perú.
“Hasta el 10 de enero fenece su periodo legal, constitucionalmente legítimo en términos del derecho venezolano, pero a partir de ese día para el Perú él ya no es un presidente legítimamente elegido”, subrayó Schialer, reafirmando que Perú mantiene su reconocimiento a González como presidente electo de Venezuela. Esta postura también está alineada con el compromiso del país con la democracia, el Estado de derecho y los derechos humanos, principios que el gobierno peruano considera fundamentales en su política exterior.
En ese sentido, Schialer aclaró que el Perú no reconoce los resultados de las últimas elecciones presidenciales en Venezuela, las cuales fueron ampliamente criticadas por supuestos fraudes y manipulaciones del régimen de Maduro. “No (se) reconoce los resultados de las elecciones del 28 de julio de 2024, tal como fue anunciado por la autoridad electoral, al haberse infringido las leyes venezolanas, desconociéndose así la voluntad legítima del pueblo de Venezuela expresada claramente en dicho proceso”, expresó Schialer, destacando que la postura de Perú es coherente con su política en defensa de los principios democráticos.
La diplomacia en acción
Schialer también informó que próximamente sostendrá reuniones con representantes de varios países, como Ecuador, Paraguay, Costa Rica, Guatemala y Estados Unidos, para discutir la situación de Venezuela y las implicaciones de la crisis política en la región. Durante estas reuniones, se buscará coordinar esfuerzos para hacer frente a la migración masiva y la inestabilidad generada por el régimen de Maduro.
Además, mencionó que, a pesar de las iniciativas de algunos ex presidentes y ex primeros ministros de otros países que han expresado su intención de acompañar a González en su viaje a Venezuela, Perú no considera necesario un acompañamiento internacional para el acto de transición. “No he escuchado que algún país quiera o deba acompañar a Edmundo González Urrutia en este viaje a Venezuela, con funcionarios en el puesto, en actividad”, dijo Schialer, aclarando que este proceso corresponde exclusivamente a las autoridades venezolanas.
Desafíos y perspectivas
La situación de la frontera amazónica y la crisis en Venezuela presentan un panorama complejo para Perú. A medida que se acercan los eventos clave de enero, las autoridades peruanas se preparan para manejar un posible aumento en el flujo migratorio y las tensiones diplomáticas con el régimen de Maduro. Mientras tanto, la postura firme del gobierno en defensa de la democracia y sus políticas de control migratorio continúan generando debate tanto a nivel nacional como internacional.




