Un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) determinó que la informalidad laboral en el Perú alcanzó el 75%. Esta cifra coloca a nuestro país como el segundo país con mayor informalidad en América Latina.
Dentro de las tasas de informalidad, en el caso de las mujeres peruanas, esta se acerca al umbral del 80% mientras que en los varones es del 70%. Aunque a nivel regional, luego de que la mano de obra femenina haya sido la más afectada por la crisis sanitaria. Hay un incremento en la tasa de ocupación de las mujeres respecto a la de los hombres: 24,4% frente a 18,8%, respectivamente.
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No obstante, las féminas con un menor nivel educativo continúan más rezagadas respecto al 2019, lastrando caídas de 29% en su ocupación y de 27% en participación, frente al descenso de 18% y 16% de los varones para sendos criterios.
Según la OIT, la recuperación fraccionada del empleo videnció una nueva realidad: el síndrome del trabajador pobre. Este fenómeno es cuando los ciudadanos viven en condiciones de vulnerabilidad siendo aún formales.
Ello se complica con el deterioro del valor del salario real ante la elevada inflación y la pérdida del poder adquisitivo de estos ingresos para atender necesidades básicas.




