Las declaraciones del regidor Jim Espinoza, quien planteó la posibilidad de eliminar a los inspectores municipales, reavivaron un debate sensible en Huánuco: ¿la fiscalización actual está ordenando el transporte o está empujando a más conductores hacia la informalidad? El representante de transportistas de vehículos mayores, Evaristo Tafur sostuvo que la propuesta no puede tomarse a la ligera y que, en parte, podría tener sustento, porque —según afirma— la labor de los inspectores se habría alejado del objetivo con el que fueron creados.
El dirigente recordó que la figura del inspector municipal fue impulsada desde 2013 para reducir la informalidad y fortalecer el orden en el servicio público. Sin embargo, indicó que hoy el escenario sería el contrario: denunció que los operativos se concentran en conductores y trabajadores del transporte formal, mientras que gran parte del parque automotor circularía sin identificación ni control efectivo. “Persiguen al que trabaja y paga”, cuestionó, al señalar que esa dinámica habría llevado a que unidades que antes pertenecían a empresas formales migren a la informalidad.
En esa misma línea, advirtió que el crecimiento del transporte informal se percibe en las calles. Citó cifras que ubican el parque automotor en más de 30 mil unidades, con una presencia masiva de trimóviles, muchos sin identificación visible. Para el gremio, esta realidad no solo desordena la ciudad: debilita a las empresas formales y amplifica los riesgos para el usuario.
Piden buena selección
Evaristo puso énfasis en un punto que, según él, explica parte del conflicto: el perfil de los inspectores. Señaló que un fiscalizador debería conocer, como mínimo, el Reglamento de Tránsito y actuar con criterio técnico. No obstante, criticó el proceso de selección local, afirmando que se estaría incorporando personal sin la preparación necesaria, lo que derivaría en intervenciones deficientes, actas mal elaboradas y decisiones que terminan tensando más la relación con los transportistas.
El representante también apuntó a un problema operativo: cuando los inspectores salen con la Policía de Tránsito, sostiene que en varios casos no se ve un control equilibrado ni una estrategia sostenida que apunte al núcleo de la informalidad. En su lectura, esto crea la sensación de que el sistema “está”, pero no resuelve.
Requisitos para formalizar
En la parte final, el representante recordó que formalizar un vehículo mayor exige documentación básica: tarjeta de identificación vehicular, SOAT, inspección técnica y licencia en la categoría correspondiente. Incluso señaló que el costo de la tarjeta de inspección y operatividad rondaría los S/104, más gastos administrativos variables. Para el gremio, si la informalidad se mantiene, no es solo por costos, sino por falta de control real y falta de orden urbano.









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