El Hospital Oncológico de Huánuco, el primero de su tipo especializado en el país, encara una fase determinante marcada por la validación de su estructura técnica y la liberación física del terreno. Gustavo Barrera, director de la Diresa Huánuco, advirtió que la ejecución de la obra, proyectada para fines de este año, depende de resolver nudos críticos en la reubicación de almacenes y el desmontaje de maquinaria industrial.
La pieza técnica central, el Plan Médico Funcional (PMF), ya fue trabajada entre la Autoridad Nacional de Infraestructura (ANIN) y especialistas locales para sustentar una capacidad de 80 camas. Según Barrera, el documento debió elaborarse desde cero ante la inexistencia de un modelo hospitalario similar en el Perú, basándose estrictamente en información epidemiológica y carteras de servicios regionales.
Actualmente, el expediente se encuentra en manos de la Dirección Nacional de Proyectos de Inversión (OPMI), dependencia del Ministerio de Salud encargada de la aprobación definitiva. Este paso administrativo es el requisito previo para que la ANIN proceda con la firma del contrato, prevista para el mes de mayo, proceso en el que participan cerca de 25 empresas nacionales e internacionales.
Incertidumbre por desalojo y calderos
A pesar del avance normativo, la entrega del terreno a la ANIN enfrenta obstáculos operativos inmediatos en el área del hospital de contingencia. Barrera precisó que deben desocupar un almacén de farmacia de grandes dimensiones y proceder al desmontaje de los calderos de vapor, una tarea técnica que, según sus estimaciones, tomará al menos un mes de trabajo intensivo.
La gestión regional ha alquilado un local para el traslado de los insumos, aunque el director de salud reconoció que aún falta conseguir un segundo espacio para completar la mudanza. Esta liberación de área es fundamental para evitar retrasos en la demolición total del espacio, un paso que la ANIN exige antes de formalizar la toma de posesión y el inicio de las obras civiles.
Respecto a la seguridad jurídica del predio, Barrera aclaró que el terreno será cedido formalmente a la ANIN bajo el compromiso de recibir una infraestructura terminada en un plazo de dos años. Con esta medida, la Diresa busca evitar conflictos de propiedad similares a los ocurridos en el centro de salud de Ambo, asegurando que la gestión del proyecto recaiga plenamente en la autoridad ejecutora.
La urgencia de un cronograma sin demoras
La construcción del hospital 2E representa una inversión de alta complejidad que permitiría atender la demanda oncológica sin que los pacientes dependan exclusivamente de los servicios de la capital. No obstante, el cumplimiento del cronograma depende hoy de la celeridad con la que el Gobierno Regional de Huánuco ejecute el gasto para el desmontaje y la operatividad de los nuevos almacenes.
El escenario inmediato queda sujeto a dos hitos: la resolución de la OPMI sobre el plan médico y la capacidad logística de la Diresa para despejar el área de influencia en menos de 30 días. Si los plazos de la licitación internacional se mantienen para mayo, el proyecto oncológico entraría a su fase de demolición a finales de 2026, dejando pendiente la garantía de suministro ininterrumpido de farmacia durante la transición.










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