La junta directiva y comerciantes cuestionaron que se calificara al mercado viejo como “muladar” y pidieron respeto para las familias que dependen de este espacio económico
La Junta Directiva del Mercado Central de Huánuco, conocido como mercado viejo, expresó su rechazo a las declaraciones atribuidas a Limber Rodríguez, a quien acusó de emitir afirmaciones “irresponsables, ofensivas y profundamente agraviantes” contra el centro de trabajo y patrimonio histórico de la ciudad, según el comunicado difundido por los comerciantes. 
De acuerdo con el pronunciamiento, los representantes del mercado sostuvieron que Rodríguez recurrió al insulto, la desinformación y el oportunismo político para ganar protagonismo a costa de cientos de familias que desarrollan actividades comerciales diarias en este recinto tradicional de Huánuco.
La junta directiva cuestionó, en particular, que el Mercado Central haya sido calificado como un “muladar”, expresión que consideró una falta de respeto no solo hacia la infraestructura, sino también hacia comerciantes, madres de familia, trabajadores y ciudadanos que, según el documento, han sostenido durante décadas la economía local desde ese espacio.
El mercado defiende su valor social
El comunicado señala que Limber Rodríguez habría planteado como única salida la demolición inmediata del mercado, postura que la dirigencia calificó como simplista y destructiva. Según los comerciantes, esa posición desconoce el valor histórico, cultural, económico y social que el mercado viejo representa para Huánuco.
La junta directiva también rechazó el uso de advertencias sobre “desplomes”, “focos infecciosos” y “riesgos inminentes” sin la presentación de informes técnicos oficiales que sustenten tales afirmaciones. A juicio de los firmantes, ese discurso genera alarma social y confrontación entre la población.
El pronunciamiento ubica el conflicto en una discusión más amplia sobre el futuro del Mercado Central: la modernización del recinto, la preservación del patrimonio urbano y la continuidad de las actividades económicas de las familias que dependen del comercio diario en el centro de la ciudad.
Modernización sin demolición inmediata
Los comerciantes afirmaron que no se oponen a la modernización del mercado, pero remarcaron que cualquier propuesta debe respetar el patrimonio y a las personas que trabajan en el lugar. “La modernización sí. El respeto al patrimonio también. La política del insulto y la destrucción, jamás”, concluye el comunicado.
El documento deja abierta una tensión que podría crecer en los próximos días: si el debate sobre el mercado viejo continuará en el terreno político o si las autoridades competentes presentarán informes técnicos que permitan discutir, con datos verificables, el estado real del recinto y las alternativas para su intervención.










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