El Málaga Club de Fútbol regresa a la élite del fútbol español. Ocho años después de su descenso a Segunda división en 2018, el conjunto de Martiricos logró el ascenso a Primera tras imponerse en Almería con goles de Chupete y Larrubia. El triunfo convierte al Málaga en el primer equipo de la historia que consigue un ascenso a Primera estando intervenido por la justicia.
El camino de regreso no fue sencillo. Desde que descendió a Segunda en 2018, el club boquerón atravesó una serie de desgracias que condicionaron su devenir deportivo. Tras perder con el Deportivo de La Coruña en los playoffs de la temporada 2018-2019, el Málaga vivió una crisis económica sin precedentes que lo tuvo al borde de la desaparición en febrero de 2020, con la llegada de José María Muñoz como administrador judicial.
El dueño del club, el jeque Al-Thani, se encuentra huido de la Justicia española y su paradero real es desconocido. LaLiga sancionó al conjunto malacitano con el tope salarial más bajo de la historia de la competición: 2,2 millones de euros en 2021. Desde entonces, la cantera se convirtió en la piedra angular de un proyecto que floreció y tocó techo después de descender al infierno de la Primera RFEF en 2023.
De Tarragona al milagro de Funes
Un gol de Cordero en el minuto 124 de una prórroga en Tarragona sacó al Málaga del pozo y sentó las bases de un espíritu de lucha que llevó al equipo a pasar de coquetear con el descenso en noviembre a festejar la promoción a la máxima categoría. El director deportivo, Loren Juarros, decidió apostar por Funes, un técnico desconocido para muchos que dirigía al filial en Segunda RFEF y que se encontraba colista. El resto es historia.
Funes cosechó el mejor arranque de un entrenador novato en la historia del Málaga y en dos meses pasó de los cuatro últimos a los tres primeros de la clasificación. El de Loja conocía a los 'bichos' y dotó al equipo de criterio, sentido y un juego ofensivo que ya no se recordaba en La Rosaleda. El resultado es el ascenso y unos registros de goles y puntos que serán difíciles de batir en clave blanquiazul.
Un equipo que creció
Loren Juarros dibujó una plantilla a la que se le cayeron dos pilares en verano con las graves lesiones de Álex Pastor y Luismi Sánchez. La salida de Pellicer fue traumática, pero los jóvenes jugadores dieron un paso adelante para reflotar un proyecto que estaba destinado a una triste permanencia. Al crecimiento y explosión de jugadores como Murillo o Chupete se unió la madurez alcanzada por Dani Lorenzo, Joaquín Muñoz y Larrubia para generar un cóctel ilusionante.
Fichajes como Adrián Niño aportaron desde el banquillo y el Málaga consiguió ser un bloque en el que, entrase quien entrase, no se desconfiguraba el reloj. La afición ha sido clave en este proceso. El ascenso no se entiende sin la sinergia creada entre una plantilla con 15 canteranos, la mayoría nacidos en Málaga, y su hinchada. Una media de 25.000 espectadores sitúa a la afición blanquiazul entre las más fieles de Europa.
Los recibimientos fuera del estadio y los desplazamientos masivos en los partidos como visitante han convertido a los seguidores malaguistas en una referencia dentro del balompié nacional. El Málaga es el equipo con más canteranos de Segunda y ese nexo de unión con la ciudad se notó en el césped durante toda la temporada.









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