El colapso de las carreteras regionales HU 109, HU 110 y HU 111 mantiene en aislamiento parcial a la provincia de Lauricocha, en Huánuco. Ante el deterioro extremo, el alcalde provincial, Gide Falcón Sánchez, exigió al gobernador regional, Antonio Pulgar, la intervención inmediata por emergencia para evitar accidentes mortales y restablecer la transitabilidad de transportistas y docentes.
Las vías afectadas conectan a Lauricocha con Lima y el resto de la región Huánuco, cruzando por distritos clave como Rondos, Baños, Queropalca y San Miguel de Cauri. Aunque los tramos ya cuentan con un proceso de licitación a cargo de Pro Región para habilitar una salida hacia el megapuerto de Chancay, la adjudicación de la buena pro aún no tiene fecha definitiva de inicio de ejecución.
El impacto de esta crisis vial recae directamente sobre transportistas, agricultores, personal médico y docentes que transitan a diario por zonas críticas como Cozo. La urgencia se acentuó tras registrarse el colapso de un tramo que aplastó un automóvil con profesores a bordo, un hecho que, según las autoridades locales, expone la inminente pérdida de vidas humanas por falta de mantenimiento.
Tensión política y maquinaria paralizada
Falcón Sánchez sostuvo que ha formalizado múltiples informes técnicos ante el Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER) y el Sistema de Información Nacional para la Respuesta y Rehabilitación (Sinpad) sin obtener respuesta de la sede regional. El alcalde denunció una presunta inacción del gobernador Pulgar, señalando que existen equipos pesados sin utilizar en los almacenes del gobierno regional.
"Tenemos los audios y las solicitudes de reunión ignoradas", afirmó el burgomaestre, quien ofreció colocar a disposición las maquinarias municipales a cambio de que la región asuma la intervención directa. La confrontación administrativa ocurre apenas semanas después de que la provincia recibiera a más de 20,000 visitantes por la festividad del Señor de Mayo, lo que incrementó las críticas por el estado de las rutas.
Este conflicto evidencia las recurrentes fricciones entre gobiernos provinciales y regionales en el país por la delimitación de competencias viales. Mientras las licitaciones de largo plazo continúan trabadas en los despachos técnicos del Estado, la operatividad cotidiana de las carreteras rurales de integración depende de coordinaciones políticas que, en este caso, se encuentran completamente rotas.
El próximo paso decisivo recae sobre la Dirección Regional de Transportes de Huánuco, que deberá decidir si activa un plan de mantenimiento por impacto de daños o mantiene la ruta bajo el esquema de Pro Región. Entretanto, el bloque de alcaldes de Lauricocha evalúa medidas de presión política ante un invierno vial que amenaza con profundizar el aislamiento de miles de familias.










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