Keiko Fujimori y Roberto Sánchez disputarán la presidencia el próximo 7 de junio, luego de que el Jurado Nacional de Elecciones confirmara este domingo 17 de mayo los resultados de la primera vuelta celebrada el 12 de abril. La proclamación cerró 33 días de incertidumbre electoral, marcados por retrasos logísticos, actas observadas y cuestionamientos políticos sobre el conteo nacional.
Fujimori, candidata de Fuerza Popular, obtuvo 2.8 millones de votos, equivalente a 17.19%, mientras Sánchez, postulante de Juntos por el Perú, alcanzó 2.015 millones, con 12.03%. Ninguno superó el 50% requerido, por lo que el país ingresará a una segunda vuelta en medio de una fragmentación política profunda.
La primera vuelta reunió a 35 candidatos y dejó fuera por estrecho margen a Rafael López Aliaga, quien denunció fraude sin pruebas, según reportes periodísticos. Las autoridades electorales desestimaron sus cuestionamientos, mientras la ONPE quedó golpeada por los problemas operativos y la renuncia de su jefe.
El balotaje enfrentará dos proyectos antagónicos. Fujimori buscará capitalizar el discurso de seguridad ciudadana y orden económico; Sánchez intentará movilizar a sectores de izquierda, regiones del interior y votantes críticos del fujimorismo. Ambos llegan sin mayoría legislativa suficiente para gobernar sin alianzas.
El escenario abre una campaña breve y áspera. La inseguridad, la minería, la crisis económica familiar y la gobernabilidad marcarán el debate. El reto inmediato del sistema electoral será organizar una segunda vuelta con mayor confianza ciudadana que la primera.










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