La polémica por el trabajo de los inspectores municipales de transporte escaló a un nuevo nivel en Huánuco. El alcalde Antonio Jara respondió a la propuesta del regidor Jim Espinoza, quien planteó la posibilidad de eliminar a los inspectores, y sostuvo que esa posición parte de una confusión sobre competencias y jerarquía normativa. Para Jara, mientras exista una norma que respalde la fiscalización, se tiene que cumplir.
El burgomaestre remarcó que los inspectores actúan amparados por ordenanzas municipales —mencionó la 004-2015— y que, por tanto, su labor no se define por opiniones, sino por lo que establece la regulación vigente. En ese sentido, rechazó que se presente el trabajo inspectivo como un abuso automático, y afirmó que el control es parte del ordenamiento del transporte. “Imagínese que yo tenga facultades para darle y quitarle funciones a la policía”, ironizó, para subrayar que no se puede desarmar el sistema de fiscalización con declaraciones.
Jara fue directo: si el regidor pretende desaparecer a los inspectores, debe hacerlo por la vía institucional. “Que me presente un proyecto, que vaya a sesión de concejo”, sostuvo, dejando claro que la discusión debe pasar por el pleno municipal. Incluso añadió un elemento de alto impacto político: si eliminarlos “ahorra plata”, entonces que se sustente formalmente y se asuma el costo de la decisión.
El alcalde también respondió a los transportistas que denuncian presuntas irregularidades en los operativos. Su lectura es crítica: aseguró que las quejas aparecen cuando hay control y se diluyen cuando no lo hay. “Los señores transportistas denuncian cuando los fiscalizan; cuando no los fiscalizan, están felices”, afirmó, en una frase que retrata el choque entre autoridad y gremios en un contexto de desorden urbano y alta informalidad.










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